09/05/2021

Willy, libros y Freud

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído”.
Jorge Luis Borges

Por: Juan Manuel García Escalada (Docente, Psicólogo Social, Sexólogo Social)

Y sí, desde que salí de mi casa a los 12 años (regresar, para irme siempre) me acompañaron los libros (como se los conciba).
Recomiendo. Son una muy buena amistad. Entendí que nunca te dejan solo, porque no hay mejor compañía que estar rodeados de personas que sueñan, dudan, tienen miedo, crean. Pero sin caer en la trampa de la vida ficcional. Que sería cómodo y una manera de no crecer. Aprender a ser adultos con pérdidas y logros.
Pero todo tiene un antes…
Willy era mi tía, prima de mi madre. Habían crecido juntas a mediados del siglo XX en Santiago del Estero, ciudad-Capital.
Junto a mis padres y abuela materna, llegamos a Jesús María, (verdor y aguas cristalinas para saborear). Mi abuela Isolina era la que mantenía contacto con su hermana Eliza, madre de Willy Vignolo.
Isolina, viuda ella, solía viajar cada año a pasar un tiempo con su hermana y, por eso, manteníamos contacto con ellas. También, solían venir ambas a visitarnos. De manera que había un vínculo afectivo grande y profundo con Eliza y Willy.

El recuerdo amoroso

Willy era docente en una escuela Normal en Santiago. Y la jerarquía docente era distintivo social, respetada por una sociedad que comprendía el valor educativo en las aspiraciones de los ciudadanos. Se progresaba a través del conocimiento. Claro que era el único espacio socio-cultural donde encontrar sociabilidad, referentes, guías. Pero había una condición en la cual no había discusiones: Respeto por el conocimiento.
Ahora que éste “deambula” por redes internacionales (internet) y cuestiona los modos de la enseñanza escolar en tiempo, forma y lugar; hace, también, que cualquiera opine y cualquiera exprese lo que se le venga en ganas. Y, si quieres, es una buena mercancía. Muchas veces falsa y mentirosa. Como todo lo que toca el capital-mercantil. Ese capital cumpliría con el sentido de solidaridad que debiera tener si fuese bien utilizado.
Lo que hace la ego-manía.
Willy tenía una hermosa conversación. Fue ella quien me habló de las palabras y su uso. El primer diccionario que tuve fue un regalo de ella.
Pero, intuitivamente, se adelantó a un venir futuro cuando me obsequió, también, una pequeña radio a transistores. Fueron mis bagajes iniciales en mi vida con la tecnología-comunicación, en lo humano y social.

Freud y la literatura

Mientras releo el libro Freud y la literatura de C.G.Motta, en un instante viene a mi recuerdo. “Juanma -me decía Willy- a través de las lecturas, vamos encontrando respuestas y creando teorías…si las personas que ocupan cargos muy importantes en lo social fuesen verdaderos lectores, estoy segura que tendríamos otras miradas de los entornos políticos-sociales que nos circundan”.
Freud no hubiese podido ser el iniciador del psicoanálisis ni hablar del inconsciente si no hubiese recorrido y leído los libros que tuvo en sus manos. Y hay una expresión en él (que define) cuando escribe: “La enseñanza analítica abarcaría disciplinas ajenas al médico y con las que él no tiene trato en su actividad: historia de la cultura, mitología, psicología de la religión y ciencia de la literatura”. “Recibí mucho de la literatura y la filosofía”, dijo en una entrevista.
Lo comprendió Freud cuando en las conceptualizaciones de sus trabajos aparecen las lecturas y sus interpretaciones de Sófocles, Shakespeare, Goethe, Cervantes, Dostoievski, Mann, Zweig, Schnitzler, Schiller, Rilke.
Hay una expresión “dominante” para Freud, que su biógrafo oficial Ernest Jones observó. Es aquella pronunciada por Hamlet en conversación con su amigo Horacio, en la obra de Shakespeare: “There are more things in heaven and earth, Horatio, than are dream of in your philosophy” (Hay algo más en el cielo y en la tierra, Horacio, que lo que ha soñado tu filosofía).
Por supuesto que, a partir de Freud, la literatura, el arte en su conjunto, también sienten la influencia del psicoanálisis en las construcciones de sus relatos, música, pintura, cine.
Hay, sin duda, nuevos modos de lectura a partir de nuevos soportes, pero la esencia de las lecturas como puertas a nuevos descubrimientos se mantiene intacta. Hamlet lo da a entender, la inmensidad de puertas por abrir al leer la filosofía de la vida hecha historias.

Lo que trasciende

Willy falleció joven. Pero en cada encuentro, antes de su muerte, siempre encontré el placer de las lecturas y de las conversaciones que aquellas te dejaban alrededor del Té a las cinco de la tarde. Un rito que ella supo respetar, dialogábamos con el sabor de esa infusión, y con el aroma de las tostadas recién hechas.
Recuerdos de mis viajes a Santiago del Estero para pasear y visitarla por aquel entonces. Retornamos a visitar el lugar donde nacimos.
Siempre me he preguntado cuáles son los verdaderos tesoros que se deben heredar y que viajan durante el transcurso de nuestras vidas.
Pienso aquello que trascienden lo material y te hacen personas críticas contigo mismo/a, que te abren puertas para que te conozcas a ti mismo. Que no reniega del dinero, pero que en la sumatoria y recuento final lo que de verdad te llevas es cuánto te han querido y cuánto has amado.
Mis recuerdo y gratitud para aquella entrañable tía Willy Vignolo.

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