08/12/2022

¿Vendrá ahora la reparación?

El norte cordobés viene de ser sacudido por el peor incendio de los últimos 33 años. ¿Habrá realmente auxilio ahora que se precisa reconstruir tanto?

70 mil hectáreas, metros más metros menos, se acaban de quemar en vastos sectores de los departamentos Tulumba, Sobremonte y Río Seco.

Lo que hasta hace poco era motivo de orgullo por la enorme cantidad de monte nativo y de autóctonas se convirtió en campo yermo y desolación.

Esas 70 mil hectáreas no tenían solamente valor inmobiliario sino que eran refugio de infinidad de aves, pequeños animales, y es la tierra que siguen eligiendo centenares de campesinos.

Claro que son los campesinos del rincón cordobés más vulnerable, con menos servicios, sin asistencia histórica de las clases políticas, los que casi no tienen costumbre de protestar, ni de cortar calles, ni de hacer reclamos.

Pero durante esos interminables siete días clamaron por la presencia de policía y bomberos, de alguien que pusiese a resguardo sus escasas pertenencias, que no permitiese que el fuego llegue hasta sus viviendas.

Pero el fuego avanzó cruel y, aunque se salvaron las viviendas, no se logró frenar la quemazón de millares de árboles y palmares y pasturas.

Los próximos meses serán críticos a menos que un milagro les brinde a esas comunidades el milagro del agua de lluvia, un bien bastante escaso y que se celebra con una fiesta cada vez que viene.

Van a ser momentos para diagramar ayudas que permitan a los pequeños ganaderos caprinos, bovinos, y equinos mantener sus rebaños y manadas, especialmente por la ausencia absoluta de pasturas y alimento.

Y para la propia gente, para que no se acostumbre a ser postergada y olvidada, mientras cuidan nuestro monte cordobés

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