19/09/2021

Urgente: El Yo, docente

La pandemia vino a exacerbar situaciones que ya se venían viendo en la dinámica de las escuelas y en el seno de las familias

Por: Juan Manuel García Escalada (Docente, Psicólogo Social, Sexólogo Social)

Llega por redes información sobre un profesor universitario que decide dejar de enseñar porque tiene con sus alumnos la desagradable vivencia de estar (ellos) más pendientes de sus pantallas que de la clase en sí. No sé si la información es real, o una de las tantas fake news (noticias falsas) que circulan, en millones de cantidades, por el espacio de las “realidades” virtuales.
Esta historia del profesor es lo real en cuanto a lo que hoy es en la escuela la participación de los jóvenes: Cuerpos y mentes distanciados. Se puede llegar a estar en contacto a miles de kilómetros sin moverme de mi lugar físico, pero en ese viaje ficticio no reparo el vacío como nueva subjetividad que se instala y me lleno con soledad “individualista” y que hace que crea que al otro/a no lo/a necesito. Un presente a la vez ausente. Cuando enseño estoy sólo “La soledad es muy hermosa… cuando se tiene alguien a quién decírseloGustavo A. Bécquer (poeta, narrador español, del Romanticismo, 1836-1870), pero hay alguien que me escucha, sino hay ausencia, no hay miradas, hay vacío.
Ausencia no registrada por los jóvenes cuando se pregunta: ¿Puedo dejar el celular para que grabe la clase y voy a hacer otras tareas mientras tanto? Cuerpos y mentes separados.

Éste es el mundo que viven los jóvenes. Adheridos a un incesante viaje hacia ningún lado que los mantiene quietos; y en su burbuja existencial creen viajar hacia todos lados y a cada momento.
Porque no hay movimiento si no hay pensamiento. Toda acción es posterior al pensamiento. ¿Cómo es el pensamiento de los jóvenes? ¿Y dónde guardan la respuesta a sus dudas? En la tecnología que actúa (internet) como la inmensa promesa de una biblioteca de Babel. Allí, recurren ante cualquier necesidad.
Pero, ¿son responsables ellos, de los avatares sociales del presente, en cuanto al supuesto no interés en la educación?

Un modelo en crisis

El modelo educativo está en crisis, y ello implica urgentemente rever los modos de educar en este presente, el modelo: clase media y modo industrial. Ambos aspectos se dan de bruces ante la tecnología actual y la llegada de la inteligencia artificial, sin olvidar, que el modo de producción actual no puede ir destruyendo nuestra principal casa: El planeta Tierra.
Cambios para no dañar a los jóvenes y a los docentes. Son éstos últimos los que conocen mejor las necesidades actuales de cómo encarar la educación desde lo particular hacia lo general, diferente a lo que se viene haciendo actualmente. Es también en parte una autocrítica hacia los docentes que no planteamos con fuerza la importancia de los cambios a través de nuestras experiencias áulicas, para que no se siga insistiendo en modelos educativos burocráticos instalados desde jerarquías.
La Pandemia actual ha puesto a cuestionar modelos en general. En este caso el educativo es fundamental, pero no sólo lo que atañe a las escuelas y a los educadores, también a los comportamientos desde las políticas que se implementan y las conductas familiares.
Ya expresé de la necesidad de los educadores de unirse y plantear programas de acuerdo a las experiencias, no esperar las tutelas. Ese temor (que la colegiatura docente pueda decidir lo que más se necesita) parece dar pavura a las “alturas” dirigenciales.

Falsa dicotomía: presencial vs virtual

Otra, y que vienen juntas. Presencia o virtualidad. Y el aporte de los medios de (in)comunicación también contribuye, sutilmente muchas veces, a crear fantasmas en la sociedad.
La infraestructura escolar tiene deficiencias y se supone es lo básico como espacio para educar, no se puede enseñar en espacios carentes de condiciones edilicias. Y otra, que margina, la falta de tener los medios tecnológicos, desde un celular a una computadora agregándole a ello las dificultades de conectividad. ¿Es que esos no son proyectos, de gran prioridad, a realizar por un gobierno (cualquiera su color) que desea verdaderamente educar?
Otra más, la pobreza en la que se sitúan los docentes con sueldos que los coloca más cerca de la indigencia, dentro de las clases sociales. Es muy triste ver a docentes en las paradas de colectivos con sus figuras desdichas por las improntas de desmerecimiento. Entonces, ¿pobres pueden enseñar a pobres? ¿qué es lo que se enseña entonces? Y como de costumbre, se los golpea de mil modos desde los modos adverbiales-adjetivales de desvalorización. Algo que los docentes tendrán que replantearse, y no entrar a victimizarse y sí a valorizarse como profesionales serios.
Y estimados padres: ¿Qué se pierde? Una niña expresaba, que la escuela y el encuentro con sus pares era lindo, pero que había sido un tiempo de mucho aprendizaje en su hogar, y que no pensaba que se perdía tiempo.

Familias a prueba

Entonces, ¿O acaso aprender a vivir no es necesario? La vida es un ARTE y eso no se ha enseñado desde las escuelas, porque eso, supuestamente, no es necesario, viene solo. Este tiempo ha puesto a prueba a familias, a aprender a ser verdaderos padres y madres. Recuerdo lo expresión de un padre: “y…sí yo a la mañana lo dejo a mi hijo en la escuela”. La manera de decirlo era como un objeto que se retira a una hora determinada.
Es difícil aceptar cuando la realidad aparece inesperadamente en la puerta de tu casa y la quieres cerrar para no saber, ni conocer. Lo único constante es el cambio.
No sabemos el futuro que viene, pero no será el que nos hemos imaginado hasta este presente donde la pobreza se enseñorea y hay que sostener familia, pero…
¿Qué tiempos se pierden? Si hay padres adultos sabrán explicar y llevar a sus hijos por los caminos de la educación familiar creando en lo que les corresponde, seres sanos, porque cuando los padres se quieren de verdad, los hijos aprenden a amar la vida y eso no se enseña en las escuelas. Una “parada en el camino” no alterará el desarrollo de los niños, y comprenderán que esto que vivimos es parte también de la vida.
Es tiempo de aprender a escuchar al otro y consensuar necesidades. Cuando se debate con frases hechas hay respuestas que son agresiones.

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