02/12/2022

Un abuso precipitó el final de la relación de pareja de Melisa Moyano, poco antes de ser asesinada

Esta semana se conoció que el fiscal Guillermo Monti dio por terminada la investigación y que decidió elevar a juicio la causa por el femicidio de Melisa Moyano.

El fiscal Guillermo Monti concluyó la investigación y elevó la causa a juicio

El fiscal de Instrucción de Jesús María, Guillermo Monti, decidió dar por finalizada la investigación penal y enviar a juicio a Luis Pérez, a quien encontró culpable del crimen de su expareja, Melisa Moyano, una joven enfermera de la que se había separado recientemente y con la que compartían una hija en común.

El crimen había tenido lugar durante la madrugada del 31 de enero de este año, en uno de los complejos Promuvi del barrio Agua Mansa, y la hipótesis inicial sobre el motivo del femicidio versaba en torno a los celos.

Sin embargo, esta semana salió a la luz un nuevo motivo y resultó horrendo: Melisa Moyano había decidido separarse de Pérez, tras enterarse de que había abusado sexualmente de una de sus hijas.

La novedad fue aportada por el penalista Carlos Nayi, quien patrocina a la familia de Melisa como querellante.

“Este hecho (el del abuso sexual) es el que detonó en el alma, en el corazón de la víctima la decisión de culminar la relación sentimental que mantenía con este sujeto. A partir de este momento firmaba su sentencia de muerte”, precisó Nayi.

Sobran las pruebas

Para el destacado penalista cordobés, la carga probatoria en contra de Pérez es lo suficientemente abultada como para garantizar que en juicio va a ser encontrado culpable del crimen.

“Es abundante -aclaró Nayi- la prueba, de alta calidad, en número y en variedad. La prueba dice que la víctima descubrió diez días antes del crimen que Pérez había abusado sexualmente de una de sus hijas”.

En la recopilación probatoria se acreditó que el presunto femicida había ingresado sigilosamente por la puerta de atrás, que la esperó, mientras estaba oscura la vivienda, en un horario que fue fijado entre las 5.40 y las 7 de aquel 31 de enero.

Además de sorprenderla, la golpeó brutalmente en el rostro y en distintas partes del cuerpo, aprovechando su superioridad física, para finalmente estrangularla y abandonarla en el cubículo de la bañera y darse a la fuga.

“Sabía lo que hacía perfectamente. Trató de limpiar la escena porque se dio a la fuga con las sábanas, con la manta de la cama de dos plazas, con vestimenta femenina, con el teléfono de la víctima que tenía una funda negra, a fines de desplazar responsabilidad”, completó el abogado de la querella.

Lamentablemente, la investigación reveló que la situación de asimetría de poder llevaba mucho tiempo, que los hechos de violencia que padeció Melisa fueron variados, pese a que nunca habían tomado estado judicial.

Una madrugada triste

El homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género ocurrió durante la madrugada del 31 de enero cuando los vecinos de Melisa se despertaron por los gritos desesperados de Melisa pidiendo auxilio y señalando que peligraba su vida.

Al llegar la policía al lugar, ya era muy tarde. Pérez se había dado a la fuga con su hija pequeña y fue apresado camino a Carlos Paz, cerca del peaje sobre la autopista.

En la escena del crimen, no se encontró ningún elemento que podría haber ayudado a generar alguna lesión en la mujer. Tampoco se habría visualizado en el cuerpo de ella ninguna herida corto-punzante.

El peritaje forense reveló que la mujer murió por ahorcamiento y que el desenlace tuvo lugar en el baño de la vivienda.

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