02/12/2022

Todavía corremos una maratón

Sin importar cuándo va a termina esta carrera contra el coronavirus, urge ser conscientes de que quedan muchos tramos difíciles.

Quizás la analogía que mejor le pega a esta inédita pandemia mundial es la de una maratón y hasta, incluso, la de una ultramaratón. La diferencia es que nadie tiene claro si la distancia a recorrer son los 42 kilómetros o si van a ser muchos más.
Todo quien alguna vez corrió sabe que se gana cuando se cruza la meta, sin importar cuántos cruzaron antes ni cuantos cruzarán después.
La carrera es contra uno mismo, contra tus propias limitaciones, con tus dudas, el cansancio acumulado, la sensación de que no vas a llegar, las ganas de abandonar, y la convicción de que vas a necesitar no sólo de tu físico para llegar sino, principalmente, de tu mente y de tu espíritu.

Pero en el caso del coronavirus también es una carrera colectiva que nos invita a que “todos” crucemos la meta. Y para que se cumpla ese cometido, es necesaria la solidaridad, la empatía, el ejercicio de la sororidad.
A esa meta la tienen que cruzar por igual jóvenes y adultos, los que están sanos y los que no, los que desarrollan síntomas y los asintomáticos. Sólo habrá triunfo cuando se asegure que todos llegamos al cruce de cinta.
Para que volvamos a recuperar la “salud” después de que pasen las sucesivas olas de coronavirus, será necesario que estemos enteros física, mental y socialmente.
Habrá secuelas, claro está. La mayoría tendrá dificultades para volver a sentirse “segura” y sin miedo de contagiarse y enfermar.
Muchos tendrán que ejercitar la resiliencia para encontrarle sentido a todo el dolor que sufrieron durante este tiempo, especialmente aquellos que experimentaron pérdidas irrecuperables.
También para esos casos tendremos que encontrar una salida colectiva. Ojalá de esta pandemia salgamos mejores.

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