08/12/2021

Se juzgan en cámara criminal dos abusos aberrantes

En la Cámara 9 se ventila la causa de una mujer que fue abusada en la época del Festival de Doma de 2020 y en la Cámara 2 el de una mujer que era obligada a prostituirse por sus familiares.

De hace cinco años a esta parte, la intervención de la Fiscalía de Instrucción de Jesús María en denuncias por abusos sexuales de diversa índole ha ido creciendo de manera alarmante.

Tanto que, por estos días, se vienen juzgando dos de los numerosos casos que pasaron por las manos del fiscal Guillermo Monti.

En el primero de esos hechos, J.E.G enfrenta un juicio por abuso sexual con acceso carnal en contra de una mujer mayor de edad por un hecho cometido en enero de 2020.

A la víctima la mantuvo amarrada a una cama por el término de cuatro horas, tiempo durante el cual abusó de ella en repetidas oportunidades.

La primera de las audiencias de este juicio tuvo lugar el viernes 15 de octubre y la siguiente serán el miércoles 27 de octubre.

Con lo acreditado hasta acá, el abogado que representa a la querella, Javier Foresi, adelantó que pedirá la máxima pena posible, 20 años.

Los dichos de la víctima ya fueron ratificados por testigos y por los peritajes judiciales de rigor.

Pueblo chico, infierno grande

En Colonia Vicente Agüero, dos denuncias por abusos sexuales sacudieron la tranquilidad “pueblerina” y generaron una conmoción zonal.

En unos de los casos, se investiga si una menor de edad podría haberse quitado la vida, tras padecer una sucesión de abusos sexuales por parte de sus hermanastros. Para ese hecho, no hay fecha de juicio aún.

En la segunda denuncia, el relato es, sencillamente, terrorífico. Se trata de una mujer que hoy tiene 20 años de edad, pero cuya madre ofició de facilitadora para que diferentes personas abusaran sexualmente de ella, a veces por dinero.

En la Cámara del Crimen de 2ª Nominación, enfrentan una dura acusación la madre de la mujer, la pareja y un hermano de la pareja de la madre, y un hombre mayor de 60 años que habría pagado para tener sexo con la víctima.

La madre ya confesó su culpabilidad en los hechos. El martes 26 de octubre se producirá la lectura de los alegatos de las partes. La presunción es que la sentencia será muy severa para los victimarios.

Según pudo reconstruir el periodista Francisco Panero en La Voz del Interior, la joven víctima sólo estuvo a salvo entre los 14 y los 18 años cuando fue institucionalizada, dejó de convivir con su familia, y estuvo en hogares sustitutos.

Pero al cumplir los 18, alguien consideró que la joven con discapacidad intelectual era mayor de edad y estaba en condiciones de volver a un entorno familiar donde volvieron a repetirse los abusos a los cuatro meses de haber vuelto.

“Ya con 19 años, su mamá iba a buscarla al hogar de su papá y se la llevaba con excusas como ir ‘a comer un asado’ o ir ‘de compras’. En el trayecto ya le revelaba el verdadero: ‘Vos sabés a qué, dale, vamos así te ve mi marido’. Al final, en presencia de la madre y a pesar de las quejas de la chica, la nueva pareja de su madre terminaba manoseándola”, reconstruyó Panero.

A pesar de sufrir un déficit atencional y ser muy sumisa, el relato de los hechos refiere que la víctima se quejaba de lo que le hacían, le pedía infructuosamente a su mamá que la defendiera o se negaba sin éxito a acceder a las peticiones de los perversos.

La joven no tiene real consciencia de la realidad que la rodea, ni puede hacer operaciones matemáticas de lo más sencillas. Su discapacidad intelectual ni siquiera fue diagnosticada correctamente.

El asesor Eduardo Caeiro pidió al tribunal que se solicite la curatela de la joven, la que ahora recaerá en un asesor letrado de Jesús María.

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