26/10/2020

Romanzo poliziesco

Por: Juan M. García Escalada (Psicólogo Social, Sexólogo Social y docente).

“Y cuando a uno no le gusta algo, lo inteligente es que se esfuerce por averiguar el por qué”.

Agatha Christie.

Un goce: el desayuno. Y no es el único claro está.
Es simple. Un vaso de agua mineral, y una fruta. Luego, mientras hierve el agua para preparar la infusión de yerba, al cual agregaré unas gotas de leche, preparo unas tostadas de pan integral hecho en horno a leña. Las untaré a ellas con Mendicrim y mermelada casera de manzana, hecha en mi cocina, con canela solamente y rocío de stevia-stevia.
Luego, unos cuantos minutos largos en mi escritorio junto al libro de Andrea Camilleri y el comisario Salvo Montalbano. Después la gimnasia y luego a las tareas diversas.
Como leen, soy también lector del Romanzo Poliziesco. La novela policial muchas veces (ya no tanto) ha sido denostada por ciertos intelectuales que le quitaban mérito por carencia de calidad intelectiva. Y, sin embargo, ella ha demostrado aspectos humanos conductuales que están en interrelación constante con el medio social circundante. Relaciones humanas, le dicen. Pintan una “aldea” y están pintando el mundo, con sus matices. Ese mundo en verdad: Con sus aciertos, miserias, caos, intrigas…Todo eso que surge de la mente humana. Y que se plasman en relatos demostrativos y cuestionables de las conductas humano- sociales.

Me atrae la novela policial. Fue parte de mi iniciación en la lectura cuando adolescente…
Un momento. Está sonando mi celular. Ya continúo…
– ¡¿Hola…?!
– ¿Profesor…?
– Sí, con él… ¿quién es?
– Soy su alumno de 6to y deseaba charlar un momento con usted. ¿Tiene tiempo para hacerlo?
– Adelante, lo escucho…
– …Es que… quería comentarle la lectura de unas novelas policiales que me recomendó para este tiempo de lejanía con la escuela. He leído algunas.
– Y ¿qué le pareció la recomendación?
– Leí dos. Comencé por Edgar Allan Poe y sus tres cuentos policiales que, podríamos decir, fue el principio. Los Crímenes de la calle Morgue, El Misterio de Marie Rogét y La Carta Robada. Me atrapó lo sagaz de su protagonista, Auguste Dupin, que vive en París, (con un amigo que es el narrador anónimo de sus “detectivescas”. Esa sagacidad ¿será una de esas capacidades de los detectives en las novelas policiales?
– Seguramente, no la única- le contesto-… Y ¿qué más encontró?

– En un primer momento me sentía inquieto. Me di cuenta,… Tenía que quedarme quieto, en silencio y entregarme a la práctica de imaginar y evitar esa inquietud de las imágenes visuales y sentí, poco a poco, que así encontraba tranquilidad. Me sentía extraño con esa quietud. Como que uno está solo…
– Me parece excelente que haya experimentado esas nuevas sensaciones. ¿Qué otras cosas percibió en usted?
– Me pregunté por los autores argentinos. Y me llamó la atención un título, Triste, Solitario y Final de Osvaldo Soriano. (Sabe… en un supermercado lo encontré a 170 pesos, de no creer). Una historia detectivesca con sentido del humor e ironía, donde el propio autor, con unos antiguos comediantes, creo que llamados “El Gordo y El Flaco”, más los servicios de un detective (que luego lo voy a leer) llamado Philip Marlowe, quieren averiguar “olvidos” de Hollywood, ese lugar de producción de cine en los Estados Unidos…
– En hora buena que se haya preguntado por autores argentinos. Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares también escribieron policiales con el seudónimo de Honorio Bustos Domecq. Y están las nuevas generaciones. ¿Qué más?
– Y… Por empezar me atrajo mucho y seguiré viendo otros autores. Y también me conectó con mis sensaciones y percepciones en lo imaginativo. Fui a averiguar quién era “El gordo y el Flaco”, y me llevó a Charles Chaplin, el gran comediante y que me llevaron a sus películas y a otros. Creo que es, también, historia social. Y uno ve como todo se relaciona con todo. Nada se crea de la nada.

– Como decía Albert Einstein, “La imaginación es más importante que la inteligencia”…
– Bueno Profe, lo dejo y hasta la próxima. Le comentaré lo que seguiré leyendo y les cuento a mis compañeros de mis exploraciones en la Biblioteca de Jesús María. Allí se encuentran tesoros hermosos y que vale la pena darse siempre una vuelta. Más en estas épocas. Te acompañan un montón los libros. Ah! Otra cosa: Me di cuenta que leyendo y escuchando se aprende más que, solamente hablando.
– Buena conclusión alumno…Nos volveremos a escuchar. Cuídese y Saludos.

Ah!, quiero decir que esta conversación fue real, real. Y ahora continúo con lo que les estaba diciendo…

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