19/09/2021

Que los penes de madera no tapen la ausencia de Educación Sexual Integral

Para el bioquímico Ignacio Aguirre, la polémica por la adquisición fallida de los adminículos tiene que servir para poner en debate la necesidad de ESI.

ACES lleva 29 años de vigencia con su mensaje en favor de la vida, mientras que la Ley de Educación Sexual Integral para las escuelas fue promulgada hace 15 años.

Pero ninguno de esos dos valiosos esfuerzos parecen haber sido suficientes para evitar el avance de las Enfermedades de Trasmisión Sexual, especialmente el del VIH Sida que todavía no tiene una cura definitiva.

Y está claro que no lograron detener ese avance porque, pese a todo ese tiempo transcurrido, todavía no se ha universalizado la enseñanza de la ESI ni se ha podido lograr que la información llegue con claridad y a tiempo a los millones de adolescentes y jóvenes que se inician en la vida sexual.

La noticia de que el Ministerio de Salud de la Nación había lanzado una licitación para adquirir dispensers para preservativos, maletines educativos, y penes de madera solo pareciera haber servido para multiplicar los “memes” y la indignación.

Y aunque nadie duda del valor didáctico que puede tener un pene de madera, especialmente en la enseñanza sobre el uso del preservativo, la oportunidad de la compra, la pandemia que no cede, y las urgencias del sistema sanitario lo convirtieron al asunto en algo trivial y terciario.

Sin embargo, el bioquímico Ignacio Aguirre, fundador de Adolescentes contra el Sida (ACES), aprovechó la oportunidad para continuar con su prédica en favor del acceso irrestricto a la información para los más jóvenes.

“La ESI brilla por su ausencia en la mayoría de las instituciones educativas de nuestro país. Hay una serie de dificultades que nos hace difícil instalar el tema de la sexualidad en todos los niveles. Pero si no ponemos estos temas en debate, estamos dejando desprovistos a nuestros hijos, a nuestros adolescentes, los dejamos a la buena de Dios”, señala Aguirre.

Y refiere que las consecuencias en el pasado se restringían a la adquisición de alguna enfermedad tratable o a algún embarazo no deseado. Pero todo eso cambió con la irrupción del Sida que no permite solucionar el problema con una inyección.

ESI para todos

Por eso, es vital instalar la Educación Sexual Integral en todos los estamentos, incluida la familia también.

Respecto de la polémica por los penes de madera, Aguirre explicó: “Me parece bárbaro que se utilice algo como eso para poder instalar el tema, para poder hablarlo en la escuela, en la familia, con los amigos. El tema es el contexto socio-económico que estamos viviendo y que nos hace plantear un montón de dudas. Y no hablo de lo político. Hay tantas carencias en tantos niveles que uno piensa que podrían haber reemplazado eso por otro adminículo como una fruta o un desodorante”.

“La Educación Sexual -añadió- limitarla a cómo se coloca un preservativo -que es muy importante- habiendo tantas cosas previas para hacer y que no se hacen es un error”.

Aguirre volvió a cargar contra las instituciones educativas religiosas de nuestra zona que decidieron cambiarle el nombre a la Educación Sexual Integral por Educación para el amor.

“Desde lo dialéctico, desde lo idiomático suena maravilloso, pero bastante alejado de la realidad. Más allá del nombre, tampoco existe el contenido”, acotó el bioquímico sobre el tema.

Hace 15 años, muchos referentes de ACES no solamente enseñaban a sus pares sino que también lo hacían con sus padres. El modelo sigue siendo exitoso y fue y es muy difícil dimensionar cuál fue su alcance.

Porque fue mucho más de un millar de chicos el que habló con sus pares y desparramó los mensajes de cuidado. Mucho antes de que haya ley, mucho antes de que lo intente la escuela. Y lo siguen haciendo.

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