08/12/2022

Persecución fatal de Nano y Agus: un año sin justicia

El expediente con la investigación sobre la causa de la muerte de Lautaro Guzmán y Agustín Barrios sigue en secreto de sumario y es poco lo que se pudo saber en todo este tiempo.

Este sábado 19 de junio se cumplió el primer aniversario de la muerte de Lautaro Guzmán y de Agustín Barrios, tras una persecución policial que culminó en un accidente de tránsito que resultó fatal para ellos.
Las familias de ambos jóvenes -tenían 20 y 23 años al morir- iniciaron una campaña en redes sociales con un video en el que exigen justicia y con consignas como “basta de secreto de sumario”, “el patrullero es un arma usada contra nuestros hijos”, “basta de encubrimiento policial”, y “basta de impunidad”.
Es que, a un año del luctuoso hecho, no se conoció aún el resultado de los peritajes y tampoco el de la pericia forense. Se desconoce, además, si logró sumarse algún testimonio de testigos, o si pudo acreditarse cómo fue el accidente a través de alguna cámara de video vigilancia o del vecindario.
Lo único que trascendió como información nueva es que el agente Juan Cano, sindicado como el autor de la persecución fue imputado como sospechoso “leve” a tenor del artículo 80 del Código Procesal Penal de Córdoba.
El conductor del Ford K es el otro imputado por Homicidio culposo, aunque está bastante claro que no tuvo intención de generar el accidente.

El abogado Sergio Vidal Lascano, del estudio jurídico del penalista Carlos Nayi, sintetizó el pesar familiar por este año de indefinición: “El dolor de las familias es totalmente entendible. Estamos a la espera de todos los peritajes para poder tener una conclusión más clara sobre cómo fueron los hechos. A partir de ahí, queremos confirmar las sospechas que tenemos desde el estudio jurídico. Estamos frente a dos jóvenes con toda una vida por delante que se han perdido”.

El clamor por Justicia de las familias permanece intacto

¿Hipótesis? ¡Confusión!

El 19 de junio de 2020 dos hechos policiales marcaron la tónica de ese día. Alrededor de las 20, las autoridades lograron apresar a uno de los autores de un robo a mano armada en Colonia Caroya. Iba en un vehículo acompañado de su hija de cinco años.
Pero el otro delincuente logró bajarse del auto y darse a la fuga aprovechando unos terrenos baldíos y la oscuridad. La Policía montó, entonces, un gran operativo para intentar atraparlo.
Dos horas más tarde de ese hecho, Lautaro y Agustín venían juntos a bordo de una motocicleta Honda Titán de 150 cc, cuando el agente Juan Cano comenzó a perseguirlos, también a bordo de una motocicleta Honda Tornado de 250 cc.
El asedio en dos ruedas duró poco. Había comenzado en los semáforos de la calle 14 y terminaron en la calle 10 con un resultado inesperado: en sentido contrario y con luz verde a su favor, venía el conductor de un Ford K junto a su hija pequeña, quien giró hacia el norte sin percatarse de la persecución en marcha e impactó de lleno a las dos motocicletas.

Las familias de Nano y Agus hicieron diversos reclamos y manifestaciones pero no se conoce si hubo avance judicial

La moto en la que venían Nano y Agus fue embestida en la rueda trasera, lo que provocó que salieran despedidos para terminar golpeando un cartel y un monolito de energía. La muerte fue inmediata.
El agente Cano quedó, también, gravemente herido ya que culminó con su moto encima del Ford K.
Las primeras versiones policiales brindadas por la policía a la prensa intentaron explicar que la persecución se había iniciado por el cruce de un semáforo en rojo.
Y hasta un oficial deslizó la información de que ambos jóvenes tenían antecedentes penales, situación que ha sido desmentida por la Fiscalía de Instrucción de Jesús María.
¿La hipótesis más firme? Podrían haber confundido a los jóvenes con el ladrón “fugado” del primer hecho de esa noche.

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