24/05/2022

No se puede gestionar la ciudad negando o destruyendo el pasado reciente

A propósito de algunas declaraciones del actual intendente de Jesús María, una réplica del exintendente Gabriel Frizza.

Por: Gabriel Frizza (exintendente de Jesús María)

Nunca pude entender la lógica de los dirigentes o gobernantes que piensan que la historia de una ciudad o provincia empieza y termina con la presencia de ellos mismos, como si nada hubiera sucedido antes.

Eso es desconocer el proceso natural de evolución y crecimiento acumulado, y renegar de cualquier posibilidad de aprendizaje.

Unos meses atrás, me sorprendí al escuchar al intendente de Jesús María, Luis Picat, quien, en ocasión de inaugurar la repavimentación de calle Tucumán y otras céntricas, afirmó como verdad absoluta que se trataba de la primera gran inversión en el centro de la ciudad en los últimos 40 años. En su opinión, nada hubo antes.

Seguramente por falta de información o por vivir él en otra ciudad no se habrá enterado de que durante la gestión que llevamos adelante con mi equipo, y en el marco del plan Jesús María Proyecta, lanzamos el programa de refuncionalización integral del centro, con un concurso nacional de ideas, de las que se seleccionó una sobre una veintena de propuestas.

En ese marco, Mariana Ispizua plasmó la continuidad del proyecto y ejecutó la primera etapa, con la refuncionalización de calle San Martín, previendo continuar luego con la plaza, calle Córdoba y el sector comercial de calle Tucumán.

Picat eligió abandonar ese proyecto y emprender otro tipo de intervención.

También renovamos por completo el Paseo de los Artesanos, el nuevo escenario en la explanada y construimos el Parque de los Niños, sin dudas el más disfrutado actualmente por las familias de la ciudad.

Otra mención para la puesta a nuevo de la Plaza Pío León, que lamentablemente hoy es víctima de vandalismo y abandono.

Pero nadie ve lo que no quiere ver. La actitud del intendente de plantarse el mismo como mojón inicial de todo lo que sucede en la ciudad, reapareció esta semana.

Al responder críticas que desde sectores feministas lanzaron a su gestión por las insuficientes políticas de género que lleva adelante, Picat dijo que antes “no había un área de género” y defendió su accionar con la frase: “De la nada a ahora, creo que hay mucho hecho”. Otra vez el mismo y equivocado concepto: antes de mí, nada.

Interpretando que dice tales cosas por desconocimiento, es que me atrevo a recordar qué se hizo en la materia antes de él, inclusive desde la gestión de Marcelino Gatica, anterior a la que me tocó encabezar.

Porque como dije antes, con matices y sesgos personales, el gobierno de la ciudad y sus políticas son una continuidad, un proceso. Y específicamente en cuestiones de Género, Jesús María siempre ha estado a la vanguardia.

  • Ya en 2006 se abrió en la ciudad el programa de Convivencia Familiar, junto con la aprobación de una ley sobre violencia en Córdoba. Fuimos de los municipios pioneros en tener un área específica, con equipos técnicos de profesionales formados en violencia de género.
  • Durante mi gestión pusimos en marcha acciones de prevención y asistencia (individual y grupal) a las víctimas de violencia, y junto con Colonia Caroya impulsamos el tratamiento para hombres violentos.
  • El área de género funcionaba como un programa, hasta que en 2016 creamos la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia. Allí se incorporó también Género, mediante un decreto.
  • Activamos el refugio para mujeres víctimas de violencia a través de la Casa del Encuentro.
  • Nos sumamos a la red provincial de políticas contra la violencia, a través de becas y programas de capacitación.
  • Nuestros equipos de género trabajaron con criterio territorial, bajando a los barrios, algo que hoy no ocurre y es motivo de quejas de las organizaciones feministas.
  • El actual equipo de género municipal no cuenta con asistente legal propio. Esa tarea fue delegada en Asesoría Letrada que, como sabemos, tiene otras demandas que atender, y no tiene perspectiva de género.
  • Dejamos conformado un equipo profesional, con trabajadora social, psicóloga y abogado, además de capacitar a más de 400 empleados en la Ley Micaela.
  • Delineamos el protocolo de actuación en casos de violencia de género y modificamos el Estatuto del Empleado municipal, para darle también perspectiva de género.
  • Establecimos mediante ordenanza la licencia especial por violencia de género para trabajadoras municipales.
  • Implementamos la Escuela Popular de Género, formando a centenares de vecinos de la ciudad y región, y capacitamos a promotoras comunitarias contra la violencia de género en barrios La Costanera y Sierras y Parques.

En una semana singular, en la que el ejercicio de la Memoria nos interpeló como sociedad, apelo también a la memoria histórica sobre la gestión municipal, esa memoria que revisa el pasado para ayudarnos a entender el presente.

Porque la historia de la ciudad nunca empieza a escribirse solo cuando uno llega al poder.

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