18/01/2021

Muchos pendientes, 20 años después de la declaración como patrimonio mundial de las estancias jesuíticas

La doctora en Historia, investigadora, y autora de varios libros, Josefina Piana, brindó su mirada crítica a dos décadas de la declaratoria de Unesco del Camino de las Estancias Jesuíticas.

Durante una década, la doctora en Historia Josefina Piana fue la máxima autoridad provincial en temas de patrimonio. Y su cartera fue clave en infinidad de trabajos de protección, restauración, e investigación sobre el sitio que fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO, en una ceremonia que tuvo lugar en Cairns, Australia, un 29 de noviembre.
Aunque no desconoce la importancia del reconocimiento de UNESCO ni lo que significó para Córdoba, Piana se anima a desmenuzar sin reserva la lista de pendientes sobre el sitio.

Josefina Piana, exfuncionaria, historiadora e investigadora | Foto: La Voz del Interior

¿Cuál es el balance a 20 años de la declaración? ¿Cómo se calificaría?

– Durante la primera etapa hubo mucha decisión, mucha inversión económica, conocimientos, investigación, reconstrucción y restauración de ese conjunto y, prácticamente lo hemos abandonado en estos últimos ocho o nueve años.
Falta la decisión y el empuje para hacer lo que tal vez, cuando pasen estos tiempos de crisis y pandemia, se puedan remontar y retomar.

¿No fue igual en el último tiempo?

– Empezó a empalidecer en los últimos ocho o nueve años porque no hubo inversiones ni profesionales capacitados para manejar el tema. El ejemplo más palpable es el de la Estancia La Candelaria que no se incendió hace escasamente un mes porque los habitantes del lugar fueron con baldes a apagar el incendio. No obstante, sí se incendiaron espacios importantes que están dentro de la declaratoria como el patio de oficios, la ranchería, y el sistema hidráulico.

Y el clima tampoco fue benévolo con los edificios

– La conservación requiere muchos recursos, no sólo económicos, sino también técnicos y profesionales. El caso más triste es el de la Iglesia de la Compañía que tiene una cantidad de humedades y de situaciones muy conflictivas en los techos del templo, producto de esos vaivenes climáticos. No es fácil restaurar estos sitios porque necesitás técnicos, profesionales, y materiales muy especiales y específicos, además de la voluntad de hacerlo y los recursos económicos.

En algún momento, con intervenciones específicas, se pensó que nos podrían quitar el estatus como patrimonio de la humanidad

– La pandemia detuvo los reclamos de UNESCO y del Comité del Patrimonio Mundial sobre el mantenimiento de los monumentos pero, cuando todo esto pase, la vista volverá sobre lo mismo y preguntarán ‘qué han hecho’.

¿Cuáles serían los otros pendientes?

– No tenemos investigaciones muy fuertes sobre todo el conjunto ni sobre partes del conjunto.
Hay una institución que está obligada a motorizarlo que es la UNC porque su edificio forma parte de la declaratoria. Se necesita acceso a las fuentes históricas, y algún incentivo para sugerir a los investigadores para que trabajen sobre eso. Declararlo prioritario y de interés por parte de la Universidad o del CONICET o de los mismos órganos de investigación de la provincia sería un buen comienzo.
Además, el conjunto de las estancias tiene un plan de gestión que fue aprobado por UNESCO. No lo hemos cumplido. Y el comité ejecutivo intersitios se diluyó con el tiempo. Y la memoria colectiva y el patrimonio natural no está dentro de las prioridades de las autoridades del último tiempo.

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