28/09/2022

Miguel Gutiérrez, expareja de Denise Vergara, reconoció su culpabilidad y recibió perpetua

El femicida de Denise Vergara reconoció su crimen y fue sentenciado a prisión perpetua en Córdoba.

Miguel Gutiérrez sabía que el material probatorio en su contra era contundente. Por ese motivo, a poco de iniciarse la audiencia inaugural del juicio por el femicidio de su expareja, Denise Vergara (30), decidió aceptar su culpabilidad y someterse a un juicio abreviado en el que se pasó directamente a los alegatos.

Este martes, el jurado popular con los vocales de la Cámara 7ª del Crimen de Córdoba se retiró a deliberar para volver con la única pena posible para este delito: prisión perpetua.

Durante la lectura del veredicto se ratificó la autoría penal de Gutiérrez por “homicidio triplemente calificado por la relación de expareja con la víctima, por mediar violencia de género contra una mujer por el hecho de serlo -femicidio- y por alevosía, en concurso ideal”.

Además, se lo encontró penalmente responsable del delito de lesiones leves calificadas en concurso real con los delitos de daño y desobediencia a la autoridad, y por los que había sido imputado con anterioridad al crimen.

La Cámara que presidieron los jueces José Daniel Cesano, Norma Soria y Víctor Eugenio Vélez ordenó al establecimiento penitenciario que diagrame un tratamiento psicológico y psiquiátrico para Gutiérrez que aborde su problemática de violencia de género.

Los responsables de su tratamiento deberán remitir informes mensuales al tribunal o al juzgado de Ejecución Penal que corresponda, en el que conste la realización del tratamiento y su evolución.

En 15 días se conocerán los fundamentos de la sentencia.

Una amenaza cumplida

Cuando Miguel Gutiérrez se cruzó con el padre de Denise Vergara (30) y le dijo: ‘”Te voy a entregar a tu hija en un cajón”, nadie pensó que estaba pensando seriamente en concretar semejante amenaza. Y mucho menos que ese crimen iba a demostrar de su parte un nivel de planificación casi obsesivo.

Porque Gutiérrez decidió abordar a su expareja en su lugar de trabajo, un espacio del complejo fabril que integran las empresas Bagley, Converflex y Vitopel, en Villa del Totoral.

Lo hizo en el momento preciso en que la mujer tomaba un descanso e iba acompañada por dos compañeras del trabajo.

Antes de eso, había roto un alambrado perimetral, se había mantenido oculto en un depósito de la zona de contenedores, y esperaba pacientemente el momento para infligir el ataque.

Corría el 10 de marzo de 2020, dos días después del Día de la Mujer. Eran alrededor de las 22.

Fue tan repentina la acción de Gutiérrez que a las compañeras de Denise no les quedó otra alternativa que presenciar el horror. El hombre interceptó a la mujer -con la que compartía la paternidad de un niño- para darle un puñetazo fuerte en el rostro.

Acto seguido, extrajo un cuchillo de hoja ancha de entre sus ropas y le dio por lo menos diez puñaladas en la zona pectoral y en otras partes del cuerpo. Además de la presencia eventual de las compañeras de Denise, estaban las cámaras de seguridad de la fábrica en las que quedó registrado todo.

Gracias a ese material probatorio, el fiscal de instrucción Guillermo Monti, de los tribunales de Jesús María, añadió a la carátula de la acusación contra Gutiérrez la figura de la alevosía, además del homicidio calificado por el vínculo y agravado por violencia de género.

Es que el hombre viendo el cuerpo convulso de su ex decidió tomar carrera y propinarle una patada en el rostro antes de fugarse y entregarse algunas horas más tarde ante el fiscal Monti.

Este lunes, en la Cámara 7ª del Crimen comenzó el juicio oral y público, que se cerró con la condena este martes.

Totoral, con un triste antecedente

En menos de dos décadas, Villa del Totoral (en el norte provincial) se convirtió en una localidad inquietante en término de violencia de género. Hubo cinco de los cuales dos fueron de una alevosía inquietante.

Antes del femicidio de Denise Vergara, el más conmovedor había sido el de María José Urbaneja en 2012. Su ex le asestó 37 puñaladas, pero la figura del femicidio todavía no estaba contemplada en la reforma penal y resultó con una condena inferior a la perpetua.

Claudia Bazán, madre de María José, se convirtió desde entonces en una férrea luchadora y militante en contra de la violencia de género en su propio pueblo y se encargó de ponerle nombre a otros femicidios anteriores a los de su hija.

Es la razón por la que también el registro de víctimas incluye también a Sandra Villafañe (2001), Mercedes de Quevedo (2002), y Nancy Lencinas (2007). En toda la circunscripción judicial donde está incluida Totoral no hay un registro de crímenes igual que el que ostenta la localidad.

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