19/09/2021

Mi país, tu país, nuestro país…

Para no cometer errores en forma cíclica, convendrá pensar la historia y aprender de ella.

Derrocar a Illia resultó uno de los peores errores de la Argentina de la década de 1960.

Por: Juan Manuel García Escalada (Docente, Psicólogo Social, Sexólogo Social)

Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso.

Confucio

Hace muchos años atrás (a finales de la década de 1960, época de la revolución de los jóvenes en el mundo y que daba coletazos por todo el planeta) nuestro país vivía otra de las tantas interrupciones de su vida democrática.
En 1966, cuando gobernaba Arturo Umberto Illia (médico- 1900-1983) que había dirigido su política hacia “nuestros propios favores nacionales” (cosa que siempre se usaba y se sigue usando como culpa de ir hacia el comunismo) fue destituido y se inició un camino de entrega de nuestro patrimonio argentino.
Y con el beneplácito de “nuestra famosa y bendita clase media”. Claro que antes, (no hay novedad en ello) con una campaña de desprestigio de los medios de aquella época (todavía se leía diarios y revistas en papel con gran tirada editorial).
Recuerdo una entrevista a un empresario cordobés, cuando dijo que ello permitió, con ese golpe, por ejemplo, hacer “desaparecer” la producción de la tan recordada camioneta “Rastrojero” y la entrada de las “famosas” camionetas importadas.
¿No aprenderemos nunca a ser ciudadanos pensantes?

Patriotas de otros pagos, menos acá

En otros países puede gobernar el conservadurismo, el socialismo, el liberalismo, el socialcristianismo, el república- nismo (todos ismos) pero nunca, van a traicionar a su país, ni entregarlo. Nosotros somos argentinos ¿vieron?.
Recuerdo un libro de aquella época, que comenzaba puteando al país. Por supuesto, como es de costumbre, se lo censuró por su insulto inicial. Eso parecía más importante que el golpe institucional que era muchísimo más grave.
Así andamos, esquivando lo fundamental de lo secundario en la vida ciudadana. Pero lo que se sigue manifestando es la característica que María Elena Walsh (poetisa-cantautora-dramaturga-1930-2011) expresó del país, aquello de “Jardín de infantes”.
No era una actitud peyorativa, sino una síntesis de un país que queda siempre en aquello de quejarse y culpar al otro.
Y hoy surge palmariamente como de costumbre, quejarse: Que en otros países hay vacunas y más vacunas y que en Norteamérica o sea EE.UU. o en “las Europas”, se puede vacunar en cualquier lugar desde una plaza hasta en una suite de 7 estrellas.
Pero claro, por qué no nos ponemos a pensar un poquito, un pelín, digamos. De ciencia andamos en pañales en producción y no en capacidad pensante; sino en inversión y autonomía de país, por eso andamos a la cola quejándonos.

Culpa de la noche negra

Un poco de historia: Cuando asume el gobierno que derroca a Illia, se va a producir la “Noche de los Bastones Largos”. ¿De qué se trata? se preguntarán muchos. Pues entraron a la universidad, molieron a palos a profesores-investigadores, quitaron ayuda y, por supuesto, como corolario se fueron a otros países. Algunos de ellos fueron premios Nobel en investigaciones.
¡Pum!! Para abajo nuestra ciencia.
Y de allí el derrotero fue desidia. En la época donde todo el mundo andaba sintiéndose rico porque el peso argentino valía (¿valía?) igual que el dólar, un ministro dijo que los científicos vayan a lavar los platos. Y otro hizo desaparecer el ministerio de Ciencia.
¿Y ahora nos quejamos? Si fuésemos un país verdaderamente independiente, que manejáramos nuestra riquezas y miserias como adultos, no nos andaríamos quejando constantemente, ni haciendo falsas comparaciones.
Este gobierno también deberá ir aprendiendo a resolver esas “contradicciones” permanentes en nuestra vida social. Ese ir y venir en información, en actitud genera incertidumbre y sabemos que lo peor para nosotros los humanos es que haya certezas-inciertas.
Y no olvidemos que en el planeta ya no tienen fuerza los presidentes de gobiernos, sino las grandes corporaciones, y como vivimos en una actualidad de consumo, los remedios también lo son. Y lo que anda careciendo el planeta es aprender la solidaridad humana. ¿Será como decía, de modo irónico, Macedonio Fernández (abogado, escritor, filósofo, 1874-1952) que una vez nacidos, tenemos que entretenernos? O como otro filósofo popular lo expresara, todo lo que hace el hombre es para conquistar mujeres. Entonces, ¿cuál es el sentido de la vida? A pensar.
Ya dijimos que leer mejora nuestro ser, entonces terminemos leyendo lo que expresó Julio Cortázar (escritor, 1914-1984) que es una buena premisa, era 1963: “… ¿No deberíamos los argentinos retroceder primero, bajar primero, tocar lo más amargo, lo más repugnante, lo más horrible, lo más obsceno, todo lo que una historia de espaldas al país nos escamoteó tanto tiempo a cambio de la ilusión de nuestra grandeza y nuestra cultura, y así, después de haber tocado fondo, ganarnos el derecho a remontar hacia nosotros mismos, a ser de verdad lo que tenemos que ser?”.

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