16/08/2022

Los puestos de las Estancias Jesuíticas. El caso de Caroya

Caroya fue la primera estancia que los jesuitas fundaron en Córdoba y se fue expandiendo desde su sitio original, situación que dio origen a varios puestos y parajes.

Por: Fundación CIEU (Centro de Investigación Espeleológico Urbano) | G.S.T. (Grupo SpeleoTúnel) [Sergio Tissera, Alejandro Giorgio, Ronald Arellano Baudat, Martín González y Germán Adinolfi]

Las estancias que fundó la Compañía de Jesús en Córdoba (como en otros sitios), estaban conformadas por grandes extensiones de tierra, lo que obligaba a instalar “puestos” y señalar parajes para su mejor organización, control y producción.

Estos sitios se ubicaban más o menos alejados del “casco”, donde estaba la administración y la actividad principal de la hacienda.

Muchos de estos puestos se han perdido en el tiempo, tras la expulsión de la orden Jesuítica; otros dieron origen a nuevas estancias, parajes que conservan el nombre hasta el día de hoy e, incluso, el nacimiento de pueblos y comunas en algunos casos.

Los puestos de la estancia de Caroya

Caroya, la primera estancia que los jesuitas fundaron en Córdoba, se fue expandiendo desde su sitio original en las cercanías de la comuna de Esquina, y dio origen a varios puestos y parajes.

Como Caroya fue la única estancia que no fue a remate tras la expulsión de la orden (ya que era una donación a perpetuidad de Don Ignacio Duarte y Quirós para el sostenimiento del Colegio Monserrat), en las mensuras realizadas por la Junta de Temporalidades (quien se encargó de la disposición de los bienes), no se menciona ninguno de los puestos, cosa que sí pasó con en el resto de las estancias.

Sin embargo, accedimos a información gracias a documentos internos de los propios jesuitas y otros posteriores, cuando Caroya pasó a manos de la orden Franciscana y luego al Estado, donde sí se citan algunos puestos y parajes.

Tras el extrañamiento de los Jesuitas ocurrido en el año 1767, Caroya y el Monserrat pasaron a ser administrados por la orden Franciscana, hasta el año 1807.

La mencionada orden arrendó partes de sus tierras a terceros y le dio un gran impulso a uno de sus puestos: El puesto de San Antonio.

En 1807, la administración de Caroya pasó a manos del clero secular hasta el año 1820, cuando se hizo cargo la Provincia hasta el año 1854, cuando Caroya y el Monserrat ingresaron, definitivamente, a la esfera Nacional.

Registro de los puestos

Entre los puestos y parajes de Caroya, podemos mencionar: Puesto de San Antonio (el más importante del período Franciscano), Puesto de Valdés, Puesto de Balbuena, Caroya viejo (donde estuvo el primer casco de la estancia), Puesto Viejo, Puesto de Tronco Pozo, y Punta del agua (donde terminaba el cauce del Río Carnero).

Los puestos de San Antonio y Tronco Pozo mantienen en la actualidad una gran importancia, ya que conservan estructuras del pasado.

En el primer caso, ruinas del período Jesuítico-Franciscano (Siglos XVII – XVIII) y, en el segundo caso, la casa principal del casco de una estancia de la primera mitad del Siglo XIX.

La Estancia de Tronco Pozo

El primer rector del Colegio Monserrat durante el período Provincial fue el Dr. José María Bedoya, quien regenteó la institución entre 1818 y 1828; y fue quien comenzó con la venta de tierras a particulares, aunque muchos de ellos ya las arrendaban desde el período Franciscano.

Unas de las tierras que vende Bedoya, pertenecen al paraje Tronco Pozo, ubicado en las cercanías de la margen Norte del Río Carnero y al Este del antiguo camino Real.

Esta venta la realizó sobre el final de su mandato en favor del Coronel Francisco Antonio Ortiz de Ocampo.

Ortiz de Ocampo fue un patriota que nació en La Rioja en 1771. Participó en la defensa y recuperación de Buenos Aires durante las invasiones Inglesas de 1806 y 1807.

En 1810 fue comisionado por la primera Junta en Córdoba, y fue quien tomó prisioneros a los insurgentes a la junta: el Gobernador Gutiérrez de La Concha, al ex Virrey Santiago de Liniers y al obispo Orellana, entre otros.

También participó de las campañas militares libertadoras de Manuel Belgrano y José de San Martín.
Existen abundantes indicios que permiten afirmar que Ortiz de Ocampo fue quien construyó la casona que aún se mantiene en pie en el actual barrio Tronco Pozo de Colonia Caroya.

En 1835, Francisco Antonio Ocampo, hijo del anterior y autorizado por su padre, permutó esta estancia por el puesto de San Antonio a Don José de La Cruz Villlada, pero la estancia mantenía una deuda con el Monserrat.

A raíz de esto, se inició un pleito que involucró a Ocampo, Villada y al propio Colegio Monserrat, y que se extendió por varios años.

En 1845, finalmente resuelto el litigio, la estancia de San Antonio quedó en manos de Villada y Tronco Pozo vuelve a manos del colegio Monserrat.

Fin de la primera parte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.