08/12/2021

La Sociedad Rural ya comercializa su propio humus de lombriz

Junto a la EFA y el Vivero Agroforestal Córdoba Norte, esta semana salieron a la venta los primeros bolsones de humus de lombriz producidos íntegramente en el predio de la Sociedad Rural de Jesús María.

En septiembre de 2020, el equipo del Vivero Agroforestal Córdoba Norte se propuso producir humus de lombriz, a partir de los efluentes generados por los animales que se encuentran en el predio de la Sociedad Rural de Jesús María.

Como una manera de contribuir con el ambiente, se construyeron cuatro camas de compostaje con el objetivo de impulsar un circuito cerrado y ofrecer este fertilizante orgánico a la comunidad.

“Esta semana ya salen a la venta los primeros bolsones de dos y cinco kilos”, señaló el ingeniero agrónomo Miguel Dragovich, coordinador del proyecto.

La idea fue generar un circuito cerrado, aprovechando los efluentes de los equinos y bovinos del predio. Así, nació la propuesta de producir humus de lombriz, que es una forma de descomponer el material y estabilizarlo para darle algún destino.

Una vez que dicho material es descompuesto por la lombriz, se transforma en un fertilizante natural.

“Lo que estamos haciendo ahora es el tratamiento de la bosta de los caballos porque tiene menos volumen que la de los bovinos. Pero la idea es hacer un tratamiento de todos los efluentes que se generen en el predio”, aclaró Dragovich.

Las camas de compostaje son como una pileta. Ahí, se va tirando el guano de los caballos al que le hacen un primer proceso de estabilización, para que se vaya descomponiendo solo.

Después, le agregan las lombrices con el objetivo de que empiecen a colonizar las camas. Al sumarle varias capas, las lombrices van subiendo y alimentándose, a medida que el material se descompone.

Cuando las camas ya están llenas, todo el material se convierte en humus y las lombrices quedan arriba para poder aprovecharlas después.

“Hicimos -continuó Dragovich- cuatro camas que miden diez metros de largo. Son de dos metros y medio de ancho por un metro y veinte de alto. Estas camas tienen un piso de hormigón, para que sean impermeables e independientes del suelo y, a su vez, recolectan toda el agua que discurre, propia del regado y de la descomposición. Todo eso se recolecta y se vuelve a reutilizar”.

“Nuestra idea es que el producto pueda utilizarse en viveros y en huertas. Es decir, darle un uso más doméstico ya que, por ahora, estamos produciendo a pequeña escala. Pero en un futuro, cuando el material sea mucho, el objetivo es comercializarlo a granel para superficies más grandes”, completó el responsable del proyecto.

Para ventas y consultas, comunicarse al 351-3132269.

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