07/08/2022

La salud del periodismo en pandemia

Conforme pasa el tiempo, la impresión con la profesión es que se ha llenado de espectacularidad y va perdiendo la noción de servicio a la comunidad.

Casi en paralelo a la proclama de 1810 “el pueblo quiere saber de qué se trata”, nace la Gazeta de Buenos Aires y el oficio del periodismo en Argentina.
El pacto inicial fue ése: un pueblo con necesidad de información y un puñado de personas dispuestas a intermediar entre lo que pasa y lo que debe saberse.
En aquel contexto, la misión del periodismo sólo se comprendía como un gran acto de altruismo, de servicio al prójimo, tanto que muchos de aquellos ideales se fueron traspasando por generaciones hasta nuestros días.
En estos 200 y pico de años, “pasaron cosas”. Alguno descubrió que tener un medio o un ramillete de medios era una forma de tener poder político y económico.
Muchos medios, entonces, que nacieron en manos de periodistas terminaron en manos de hombres de negocios que no necesitaban de ninguno de los valores que originaron la profesión.

Y el internet y las redes sociales democratizaron muchas de las informaciones con lo que, gran parte de la misión del periodismo, hoy le es ajena y no la puede controlar.
La pandemia del coronavirus le devolvió al periodismo alguna “centralidad” y muchos periodistas entendieron que podían ejercer su profesión dentro de este mal contexto sanitario y emocional llevando información precisa, despojada de toda exageración, insistiendo hasta el cansancio en las medidas de cuidado personal.
Quizás sea la pandemia la bisagra desde la que retomar la senda del servicio al prójimo, el de la intermediación necesaria, que permita separar información “posta” de la que solamente es “basura”.
Y, quizás, sirva para el esfuerzo redoblado en encontrar buenas historias, de esas que inspiran, que levantan el ánimo, que nos ayudan a pensar en que podemos mejorar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.