17/06/2021

La pandemia que ya no iguala

Cuando el sistema de salud colapsa y la necesidad de camas apremia, quien tiene mayores recursos y contactos se “adelanta” en la fila de las prioridades.

Durante la primera ola de la pandemia del coronavirus, nos acostumbramos a repetir como un mantra que la enfermedad no tenía ningún tipo de respeto por clases sociales ni poderío económico.
Y lo decíamos porque hemos visto morir a gente de todos los estratos y de todas las esferas durante un tiempo prolongado.
Incluso antes de que hubiese algunos tratamientos paliativos para quienes enferman o algunas vacunas para lograr inmunidad, aquella primera verdad puede que haya sido cierta, o al menos lo fue durante cierto tiempo.
Pero, un año y medio después, todo parece haber vuelto a la normalidad prepandemia. Hoy, quienes tienen mayores recursos económicos acceden a tratamiento mejores, internaciones mejores, consiguen camas críticas, y hasta tienen la chance de vacunarse en el extranjero mucho antes que los millones de argentinos que siguen a la espera de su dosis.

Un triste caso local nos devolvió ese espejo como cachetada, recientemente.
Johana tenía 28 años, dos hijos, y trabajaba en una cooperativa de trabajo que le vende servicios de limpieza urbana a la Municipalidad de Jesús María.
Lamentablemente, contrajo Covid-19 y su estado de salud se deterioró de modo tal que, en determinado momento, precisó de internación hospitalaria.
Murió esperando esa atención. En el momento en que llegó al hospital local no consiguió cama y falleció mientras intentaban un traslado a otro centro de salud en la ciudad de Córdoba.
La ambulancia en que intentaban el traslado no tenía equipo de oxígeno. Aunque resulte chocante, en este caso quedó demostrado que si sos vulnerable tenés menos acceso a tratamiento a tiempo.

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