19/09/2021

La industria del insecto que nació en Caroya y ya quintuplicó su valor

Procens lleva tres años de desarrollo, pero uno como empresa y no para de crecer. Ocho inversores les dieron el primer empujón, mientras preparan una segunda ronda de inversores.

Julien Laurençon y François Nolet fundaron en una chacra de Colonia Caroya un modelo de negocios totalmente inédito con el que vienen demostrando que es posible pensar en ganancias, incluso si se parte de un insumo tan ordinario como puede ser un desperdicio alimenticio. Porque eso es lo que hacen: utilizar la larva de un insecto para transformar desperdicios en proteína y abono, entre otros subproductos.

Comenzaron con un prototipo experimental que montaron en un container marítimo, convencieron a un grupo de inversores cordobeses a los que ellos llaman “ángeles” para que aporten fondos, y sellaron un acuerdo con la firma canadiense Mc Cain de Balcarce (Buenos Aires) para convertir la cáscara y los bastones defectuosos de papa en nuevos subproductos.

Todo ese proceso les demandó tres años de estudio, ensayo, prueba, y corrección de errores hasta ver los primeros resultados. Y la principal aliada en esta industria innovadora es la larva de una mosca conocida como “soldado negra” -Hermetia illucens- que es nativa de América y que no se parece en nada a la mosca común. En apenas 14 días, esa larva es capaz de aumentar su peso 4.300 veces, alimentándose exclusivamente de desechos orgánicos.

La mosca Soldado Negra se reproduce y su larva es la que transforma desperdicios en abono y proteínas.

Francia y Bélgica son los países natales de Julien y François y, aunque desde septiembre de 2020 están en Balcarce, tienen por Córdoba y por Colonia Caroya un cariño particular porque fue el terruño que les permitió desarrollar Procens.

A fines de julio pasado, el emprendimiento ganó el primer premio del concurso Ideas Emprendedoras 2021 del Ministerio de Industria, Comercio y Minería de Córdoba por el que recibieron $ 250 mil. Y en menos de un año desde la puesta en marcha de la firma, quintuplicaron su valor de mercado.

¿Cómo? Ya tienen clientes capaces de comprarles el 100% de los que producen, varios acuerdos firmados, disminuyeron los riesgos, y elevaron el potencial tanto que si su modelo funciona podrían replicar la escala industrial de su modelo en varios países de lationoamérica y hasta firmar con una importante industria de bebidas alcohólicas para procesar sus residuos.

Es tan innovadora esta “industria del insecto” que hasta el propio SENASA tuvo que considerar la creación de una categoría nueva -Producción de Insectos- dentro del Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), a través de la intervención de la Dirección Nacional de Sanidad Animal, y está muy avanzado el trámite para la comercialización en la Dirección Nacional de Calidad e Inocuidad en los Alimentos.

Procens ya tiene cuatro productos a la venta: un concentrado proteico con un 60% de proteína, aceite de larva, larvas completas deshidratadas, y abono completo para cultivos locales.

Larvas completas deshidratadas: uno de los cuatro productos que Procens tienen en venta.

La escala industrial

Durante este primer año del proyecto, tras dejar la etapa de prototipo, el objetivo fue llegar a procesar unos 100 kilogramos diarios de desperdicios orgánicos, duplicando las instalaciones con un segundo container marítimo y un nuevo sistema de estanterías.

Para 2022, la meta es armar un módulo industrial más grande que permita procesar 5 toneladas diarias para llegar, en 2024, hasta el pico de la escala que implicará que se puedan procesar 100 toneladas diarias. Todo está calculado y diseñado en forma modular de modo que solamente hay que ir ampliando en función de las necesidades de crecimiento.

Aunque comenzó sólo con el esfuerzo de dos socios, en un año la plantilla de personal se amplió a siete personas, aunque serán necesarios alrededor de 60 empleados si se llegase a lograr el objetivo 2024, momento en el que estimaron que la facturación anual habrá alcanzado los 6 millones de dólares.

La familia de Procens se agranda: el equipo 2021 completo.

Todo ganancia

Con una empresa radicada en el parque industrial de Alcira Gigena de Córdoba, una marca líder a nivel nacional con la que tienen un acuerdo de confidencialidad, firmaron convenio para aportarles insumos para la producción de alimentos para mascotas hogareñas. También lo hicieron con Zootec, de Mar del Plata, que elabora alimentos para mascotas exóticas.

Para dimensionar el potencial, vale mencionar que en Latinoamérica el negocio de los alimentos para mascotas mueve la friolera de 10 mil millones de dólares. Solo ese mercado en Argentina puede comprarles el 100% de su harina y su aceite proteico.

Sin contar con los propios desafíos que el impone el acuerdo con Mc Cain: un contrato a 7 años que los lleve a reducir a cero las 50 toneladas diarias de cáscara y bastones defectuosos de papa, más la posibilidad de llevar ese modelo de transformación a otras plantas de la firma en América. Y eso no es todo: se aseguraron de que no haya transferencia de ningún agroquímico a la producción de larvas.

Este año, si todo sigue como hasta ahora, quieren iniciar una prueba piloto en conjunto con el INTA para la utilización del abono en los cultivos de papa de Mc Cain, que se orienta a regenerar los suelos y a utilizar menos fertilizantes.

Entusiasmo contagioso

Gabriel Florensa es uno de los inversionistas cordobeses que se entusiasmó con la idea y se sumó al proyecto: “Me sorprendió que dos europeos vengan a nuestro país a ‘hacer patria’, inspirados por Günter Pauli (referente de la economía azul o circular). Creí en ellos, en la calidad de personas que son, y decidí apoyarlos, aunque venía de un proyecto del mismo tipo que fracasó. Lo tomo como una revancha”.

Otro de los inversores ángeles, Luciano Nicola, completó: “Siempre tuve presente el esfuerzo que hicieron mis abuelos inmigrantes cuando vinieron para acá. Y cuando me contaron el proyecto, me impactó su pasión, su visión, y sus ganas de cambiar el mundo y de volver a creer en esa Argentina que a muchos de nosotros nos cuesta. Me pareció muy potente su idea, me convertí en una suerte de padrino del proyecto y salí a buscar otros inversores que rápidamente se sumaron”.

Fue tan central el aporte de los inversores que los fundadores vienen preparando una segunda ronda de inversiones con las que seguir sumando capitales para avanzar en la industrialización.

Agustín Giaquinto, gerente de Compras y Sustentabilidad de Mc Cain, también se mostró animado por los avances del proyecto dentro de la empresa: “Vamos a acompañar el desarrollo del proyecto hasta consolidar la escala industrial y al mismo tiempo en que conectamos con otras industrias de la zona para que se sumen a esta iniciativa. Además, como los procesos productivos de McCain son similares en toda la región, buscaremos extenderlo a Colombia y Brasil, donde tenemos otras plantas de producción”.

Necesitamos más Inmigrantes así

A diferencia de muchos antepasados inmigrantes que llegaron a la Argentina escapando del hambre o de la guerra, Laurençon y Nolet no vienen escapando de nada. Por el contrario, vivían vidas confortables y gozaban de sueldos mensuales que serían impagables en el mercado de hoy. Laurençon era gerente de un importante banco en Singapur y Nolet venía de diversas empresas ligadas a la economía azul o de triple impacto.

Y aunque parezca una locura, están fascinados con Argentina y tramitando la nacionalidad con Cancillería y el Ministerio del Interior.

No les espanta la inflación, ni la clase política argentina, ni la queja de tanto compatriota que habla todo el tiempo de “irse” de este país. De hecho, Laurençon invirtió hasta el último centavo de sus ahorros en este proyecto y cobra ahora un salario modesto, mientras espera el momento de obtener ganancias.

Un francés y un belga totalmente cordobesizados y a la espera de su DNI con la nacionalidad

“Vinimos para quedarnos -aclara Julien- la estamos peleando con Migraciones para que nos den nuestro DNI. Nos dijeron que nos iban a dar uno especial que es para personas que consideran que aportan al bien común de la nación. Con Fran queremos tener un pasaporte argentino. Cuando nos premiaron el otro día en Ideas Emprendedoras dije que era un francés codobesizado, gracias al apoyo de nuestros compatriotas de Colonia Caroya y todo Córdoba”.

“Lo de las larvas es un medio, no un fin. Nosotros queremos demostrar que se puede. Queremos que digan: Mirá a esos dos extranjeros cómo crían larvas durante una pandemia -con fronteras cerradas, e inflación del 50%- y levantan capital. Tampoco somos biólogos ni agrónomos e igual logramos desarrollar un proceso productivo, levantamos una planta, creamos una nueva industria que funciona, e inspiramos a más gente. ¿Y vos, loco, qué esperás? ¡Levantate y ponete la camiseta!”, razona con sencillez Laurençon. Imposible no sentirse interpelado.


Artículo publicado originalmente en lavoz.com.ar, en la sección Negocios el miércoles 18 de agosto de 2021.

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