09/08/2022

La generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es

Quienes gobiernan tienden a justificar sus errores equiparándolos a los de sus gobernados y bajo el falso argumento de la idea de igualdad.

Imaginemos un mundo en el que todos fuésemos culpables en igual medida de los males de la sociedad. No habría jueces ni fiscales suficientes para perseguir las conductas reprochables de todos y cada uno.

Con las generalizaciones siempre se logra disfrazar la culpabilidad de unos pocos dentro de las inconductas comunitarias. Como si fuese lo mismo pasarse un semáforo en rojo a las cuatro de la mañana y cuando no hay tránsito que esparcir a sabiendas una epidemia cuando se es portador de un virus muy contagioso.

Mucho se ha dicho de la famosa foto del cumpleaños de la pareja del presidente Fernández en momentos en que cualquier reunión social/familiar estaba prohibida.

Y una ministra quiso justificar la inconducta de la máxima autoridad nacional con un tajante: “No hay argentino que no haya cometido un error”, como si fuese lo mismo, pero no lo es.

Es muy probable que muchos otros argentinos hayan mantenido durante ese mismo tiempo reuniones familiares o sociales que estaban prohibidas por el DNU sobre aislamiento.

Pero si quien incumple el DNU es quien lo redactó tiene otra connotación. Porque durante ese tiempo se presentó ante la comunidad como alguien ejemplar que estaba dispuesto a castigar la desobediencia.

Y, de hecho, florecieron los ejemplos de castigos que parecieron entonces una exageración y hoy no dejan dudas de que fueron una sobreactuación.

La generalización absuelve: si todos somos responsables, entonces ninguno lo es. Ningún presidente debe equiparar sus errores a los de sus gobernados. No tenemos idénticas responsabilidades ni idénticas ventajas. De él, se espera mucho más.

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