15/04/2021

La autopsia reveló por qué murió Emilio Sella: infarto por hipotermia aguda

El fiscal Jorge Barros Risatti, titular de la Fiscalía de la 5ta Circunscripción Judicial de Tinogasta, tras recibir el peritaje permitió que trasladen los restos del joven montañista a Jesús María.

Finalmente, se supo qué le ocurrió a Emilio Sella el pasado martes, a 5900 metros en el volcán Nevado Ojos del Salado, cuando sus compañeros lo hallaron muerto en el campamento donde había decidido esperarlos. Le dio un infarto tras padecer frío extremo.
Al menos eso fue lo que arrojó la autopsia practicada en tiempo récord por el equipo forense del Hospital Provincial de Fiambalá “Dr. Luis Agote”. Con ese dato, el fiscal Jorge Barros Risatti permitió a la comitiva retornar a Córdoba y le entregó el cuerpo a la familia que despidió a Emilio con un sepelio que tuvo lugar entre las 16 y las 18 de este sábado.
Los testimonios de sus compañeros de viaje refirieron idéntico relato: al llegar a esa parte de la montaña, Sella anunció que desistía de hacer cumbre. Se lo notaba cansado, pero de buen ánimo. Los exhortó a que continúen con la travesía, los despidió durante la madrugada del martes y les dijo que los esperaría allí para festejar a su regreso.
Nunca manifestó sentirse mal ni descompuesto, más allá del malestar propio de la altura donde hay menos oxígeno y más frío.

La delegación que compartió la travesía con Sella se mostró dolida con la actitud de una parte de la prensa que dejó entrever que el joven andinista había sido “abandonado” o que lo habían dejado “descompuesto” en el lugar. Nada más lejos de la verdad.
La triste realidad, a la luz del peritaje forense, es que se trató de un infortunio lamentable y no atribuible a nadie en particular. Al menos, no atribuible como una conducta maliciosa.
De hecho, el guía Sebastián García fue el único que se quedó todo el tiempo al lado del cuerpo del fallecido, excepto cuando fue citado a declarar ante el fiscal en Tinogasta. Y el resto de la expedición colaboró en todo lo que pudo para asegurar que el rescate sea exitoso.

El difícil rescate

Bajar los restos de Sella fue la parte más difícil. Hubo una primera incursión el miércoles con rescatistas poco aclimatados a la altura que sólo pudieron hacer descender el cuerpo hasta los 5500 metros.
Fue necesaria, entonces, la intervención de siete integrantes del Grupo Especial de Alta Montaña (GEAM) de Gendarmería Nacional para poder concretar el acarreo.
Liderados por el sargento Ayudante Juan Pablo Núñez y el sargento 1ro Víctor Peralta, la cabo 1ro Silvana Altamirano, el cabo 1ro Rafael Bustamante, el cabo 1ro Wilson Ledesma y los cabos Alexander Olivares y Héctor Sánchez pudieron bajar los restos hasta el vehículo que los trasladó hasta el Hospital Provincial de Fiambalá “Dr. Luis Agote”.

Emi Sella con su amigo Franchu Stagnaro y su pequeño hijo en brazos.

Según se supo, ni siquiera ese cuerpo de elite estaba lo suficientemente equipado con vestimenta ni vehículos que garantizaran una correcta extracción del cuerpo de Sella. Fueron auxiliados con un vehículo del guía de la expedición y otros efectivos de la fuerza fueron asistidos con ropa de los excursionistas.
En nuestra zona, la muerte de Sella caló hondo entre sus innumerables amigos y los innumerables amigos de sus padres, Carlos Sella y Elba Roggio. Los posteos con frases sentidas y fotos recordatorias inundaron las redes sociales.
Sella no solamente tenía condiciones y aptitud física para hacer lo que estaba haciendo. Tenía, sobre todo, don de gente y bondad, razón por la que su ausencia se notará demasiado como se notó durante su despedida este sábado.

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