28/10/2021

Imputaron al policía que perseguía a “Nano” y “Agus” en moto

La Fiscalía de Jesús María le imputó al agente Juan Cano la presunta comisión del delito de homicidio culposo agravado por el uso de vehículo y calificado por la cantidad de víctimas.

El fiscal de instrucción de Jesús María, Guillermo Monti, resolvió imputar al agente de la Policía de Córdoba Juan Cano como presunto autor penalmente responsable del delito de homicidio culposo, agravado y calificado, por la muerte de Agustín Barrios (20) y de Lautaro Guzmán (23), quienes fallecieron en la madrugada del 19 de junio de 2020 tras una persecución en moto que tuvo como escenario la vía pública de Colonia Caroya.

Monti le achacó una conducta “riesgosa” a Cano por los términos del artículo 84 bis del Código Penal que estipula penas e inhabilitaciones a quienes con su conducción negligente, imprudente o antirreglamentaria le produjesen la muerte a otro.

El uso de una moto y la muerte de más de una persona fueron considerados para el agravante y la calificación del delito.

Antes que a Cano, la fiscalía ya había resuelto imputar también de homicidio culposo a Miguel Ángel Torres, quien venía manejando un Ford Ka y no se percató de que había una persecución en marcha sobre la mano contraria, giró en dirección norte y alcanzó a tocar en la rueda trasera de la moto en la que iban los jóvenes, antes de ser embestido por el agente de la policía que terminó lesionado sobre el capó del vehículo.

La causa estuvo más de un año en secreto de sumario y fue levantado recientemente. Más allá de ese dato, que les impidió a las familias de Barrios y de Guzmán tener acceso al expediente, la fiscalía se mantuvo en absoluta reserva sobre el caso y lo único que dejó trascender fue que hubo “elementos de prueba que permitieron inferir que en el accionar de Cano hubo circunstancias que agravaron el riesgo”.

Aunque la persecución no fue ilegítima, alertaron fuentes de Tribunales, no habría seguido el protocolo habitual para este tipo de casos.

“El 80 % ya está”

Rosa Guzmán, hermana de Lautaro, mostró su satisfacción por lo resuelto por la fiscalía: “Con esto, tenemos el 80 por ciento de lo que queríamos porque esto demuestra que los chicos no venían de donde decían, que no tenían antecedentes, que no tenían sustancias ni drogas, ni alcohol en el cuerpo, y que el policía no cumplió con los protocolos de persecución”.

“Después –agregó Guzmán–, se elevará la causa a juicio, pero nos deja tranquilos. En el fondo de nuestro corazón sentíamos que algo no estaba bien, que no era como nos decían que había sido el accidente. El tiempo y la Justicia lo comprobaron”.

La hermana de una de las víctimas reconoció que el haberse involucrado con otros familiares de víctimas de la violencia policial les ayudó a encontrar algo de la paz que habían perdido con la inexplicable muerte. “No importa la condición social ni el barrio. Esto le puede pasar a cualquiera. Tuvimos la suerte de juntarnos con otras personas que pasaron lo mismo, nos ayudaron, nos aconsejaron en esta lucha, en este camino”, destacó.

La familia de Guzmán decidió –tras haber recibido la información en Tribunales– visitar los restos de Lautaro en el cementerio de Jesús María. “Fuimos a agradecer. Mis papás siguen con este dolor que no se va a pasar nunca, pero estamos fuertes para lograr justicia”, concluyó la hermana.

¿Confusión en un operativo?

Dos hechos policiales tuvieron como escenario geográfico Colonia Caroya durante la noche del 19 de junio de 2020. En el primero de esos hechos, un robo a mano armada en una tienda, efectivos de la Departamental Colón de la Policía lograron apresar a uno de los delincuentes que, inexplicable- mente, iba en su auto en compañía de una hija de 5 años.

Esto ocurrió alrededor de las 20. El otro ladrón logró bajarse del auto y darse a la fuga aprovechando unos terrenos baldíos y la oscuridad, situación que obligó a la fuerza policial a montar un gran operativo cerrojo para intentar atraparlo.

Dos horas más tarde, Guzmán y Barrios venían juntos en una moto Honda Titán 150, cuando el agente Juan Cano comenzó a perseguirlos, también en una moto oficial Honda Tornado 250. El asedio en dos ruedas duró apenas cuatro cuadras y unos pocos segundos.

Lo que había comenzado en los semáforos de la calle 14 de la avenida San Martín terminó en la intersección de la calle 10 con el resultado trágico ya conocido.

En aquella oportunidad, la Policía brindó datos confusos y nunca terminó de explicar por qué se había iniciado esa persecución. Se habló de un cruce de semáforo en rojo y de antecedentes penales de los jóvenes.

¿Podrían haber confundido a los jóvenes con el ladrón “fugado” del primer hecho de esa noche? Es una de las hipótesis que maneja la fiscalía que también avalan las familias.

El caso se agrega a una alarmante estadística de casos de abusos policiales y operativos con excesos ocurridos en 2020.

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