26/07/2021

Habíamos amado tanto a Juana

La conjunción del Día del Periodista y del sexto aniversario de #NiUnaMenos sirven de excusa para poner de realce a Juana Manso de Noronha.

Por: Juan Manuel García Escalada (Docente, Psicólogo Social, Sexólogo Social)

“…Pensamientos en forma de orugas / De donde saldrán los magníficos siglos futuros!”

Su majestad el tiempo” Julio Herrera y Reissig.

En los primeros días de este junio, (en esta época “interesante” que estamos viviendo) se festejó el Día del Periodista en homenaje a la primera publicación dirigida por Mariano Moreno (abogado, periodista, 1778-1811) el 7de junio de 1810.
También, estuvo presente el aniversario del importante movimiento Ni Una Menos (me gustaría más, y es personal, “Vivas Nos Queremos”). Periodismo y Feminismo.
Ella, Juana, era en su vida: libertad y pensamiento.
Estaría hoy comprendida dentro de los nuevos pecados capitales instalados por el neoliberalismo mundial.
No tenía un cuerpo agraciado para los cánones estilísticos, ni tampoco belleza para el estereotipo que se instala y debe cumplir la mujer y completaba esta trilogía, siendo pobre.
Pecados capitales para este tiempo de individualismos, donde todo es mercancía. Una mejor referencia la puede dar Domingo Faustino Sarmiento (escritor, docente, periodista, estadista argentino 1811-1888) cuando expresó: “En otro país, ella sería alguien. Una personalidad importante. En la Argentina nunca va a ser más que una mujer pobre, gorda y fea”. Como leemos viene de lejos la discriminación hacia la mujer. Desde los “tiempos de la historia” podría decirse.
Pero, ¿quién es ella? Una gran desconocida: Juana Manso, casada con el violinista Francisco de Noronha. De allí, conocida por todos como Juana Manso de Noronha.

Pionera todo terreno

Esta mujer fue la primera que ocupó un cargo público en nuestra historia política, también pionera en el periodismo feminista, fundadora de las bibliotecas populares y la primera directora de la primera escuela mixta que se fundó en el país.
En verdad acertaba Sarmiento cuando hablaba del destrato que le dispensaban, más por ser mujer libre y pensante que por su estética. Él mismo dice que esa escuela mixta fue una idea de él con Bartolomé Mitre (político, militar, escritor, periodista estadista argentino, 1821- 1906) “a fin de no dar a la mujer instruida y desgraciada con las puertas de la patria en el rostro”.
Abandonada por su marido quedó sola con dos hijas. Pero no era mujer de claudicar. Fundó su periódico “Álbum de Señoritas” en 1853 aunque duró ocho números.
Claro en esa época no se estaba para leer: “la mujer es esclava de su espejo, de su corsé, de sus zapatos, de su familia, de su marido… ¿por qué le cerráis torpemente la vereda de la industria y del trabajo y la colocáis entre la alternativa de la prostitución o la miseria”.
Desear por parte de ella, una educación popular, que participaran todos los sectores sociales no era aceptado por los sectores dominantes instalados en la aristocracia de Buenos Aires y con su militancia feminista era, como en la canción de Carlos Santana: Black Magic Woman.

La acusación más extendida

Algo más: Se la acusaba públicamente de loca y con ofensas horribles. En una de sus conferencias le tiran barro y basura a su persona. El inconsciente colectivo se mantiene de un modo u otro en la actualidad.
Últimas décadas del siglo XIX, ¿quién podía aceptar que una mujer se atreviese a decir que la mujer era prisionera del marido, que éste era dueño de su cuerpo y que el cura era dueño de su alma?
Maltratada, en una sociedad (aún en este presente) que no acepta a quienes piensan diferentes, (pero con criterios para debatir y sin dogmas) Juana se vio acompañada en las lides del pensamiento por Sarmiento, Mitre, José Mármol (narrador, periodista, poeta, 1817-1871) y Nicolás Avellaneda (abogado, periodista, estadista argentino, 1837-1885). Con Avellaneda se convertirá en la primera mujer en ocupar un cargo público en nuestro país.

Un 24 de abril de 1875 muere esta canceriana nacida el 26 de junio de 1819. Mujer que creó y dirigió escuelas, traductora de múltiples idiomas, proyectó políticas educativas innovadoras, peleó por los derechos de las mujeres siendo precursora del feminismo en nuestro país, también en Uruguay y Brasil.
Cuando fallece su féretro deambuló por buena parte de Baires. Nada de ser enterrada en el cementerio de la Chacarita, por sus ideas religiosas, no la aceptaban. Mucho tiempo después recién es depositada (había estado en un cementerio perteneciente a una comunidad extranjera) en el panteón del magisterio en la misma Chacarita. Era 1915.
Parece ser cierto aquello de que progresamos en tecnología, pero como seres humanos no. Olvidada, rescatada muy poco, aún en las historias escolares; la llegaron a llamar la “mujer monstruo”. ¡Dieu sauve Juana!

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