18/01/2021

Golpes de calor: Consumir mucha agua y esconderse del sol

Con el verano a pleno, se refuerzan las recomendaciones frente a posibles olas de calor.

Durante este tiempo, no será infrecuente que la temperatura ambiente ronde o supere los 35 grados y que, además, la humedad sea elevada. Ese combo es el responsable de diversas reacciones físicas, entre ellas, los calambres por calor, los espasmos musculares (en piernas y abdomen, generalmente), y el agotamiento por calor, también conocido como golpe de calor.
Entre sus síntomas, se encuentran las náuseas, el dolor de cabeza, y la sensación de debilidad que, a su vez, suelen derivar en síncopes por calor y en baja de la tensión.
El golpe de calor es un trastorno que amenaza la vida ya que el sistema que controla la temperatura del cuerpo deja de funcionar y el cuerpo no logra enfriarse. Y los dos extremos etarios, niñez y vejez, son los más propensos a padecerlo. Sin embargo, hay un sinnúmero de acciones que tomar para evitarlo.
La principal recomendación en la que coinciden los especialistas es la ingesta diaria de, al menos, ocho vasos de líquido (agua o jugos de fruta y verdura). En lo posible, se deben evitar bebidas con alcohol, café, o té ya que contribuyen al golpe de calor por sus componentes químicos. También, se sugiere resguardarse de la exposición al sol entre las 10 y las 18.

Se enfatiza, además, en la necesidad de estar cerca de los niños, controlar su protector solar de forma constante, ofrecerles agua en repetidas oportunidades y atender a sus posibles reacciones que nos pueden alertar de un golpe de calor.
Frente a ese cuadro o de forma preventiva, otra recomendación es permanecer en lugares ventilados, refrigerar los ambientes, y evitar el uso de hornos. Y en cuanto a las actividades físicas, tratar de evitarlas entre las 10 y las 18.
Los especialistas advierten que hay determinados medicamentos, por ejemplo, los recetados para enfermedades cardíacas o alergias que pueden enmascarar el golpe de calor, es decir, hacer que no se manifiesten los síntomas de forma normal, ante lo cual es recomendable consultar al médico personal.

Cómo actuar con los niños

Para el cuidado de niños, se propone el uso de filtro solar de factor 15 como mínimo y resistente al agua -que debe aplicarse cada dos horas-, la utilización de gorra, ropa manga larga y lentes para evitar las laceraciones si se va a estar bajo el sol. Darles agua, aunque no lo pidan y, si se trata de lactantes, aumentar la frecuencia de las mamadas. Si el bebe tiene menos de seis meses, evitar todo tipo de exposición solar.
En caso de reacciones no frecuentes, por ejemplo, que el niño esté irritable, revisarle la temperatura corporal. Ante un cuadro febril, se debe procurar “bajar la temperatura con agua de la ducha natural o tibia y no agua que esté extremadamente fría ya que de esa forma se constriñen las arterias de la piel evitando la eliminación del calor del cuerpo.

Asimismo, al darle líquido en esa situación hay que evitar que esté demasiado frío ya que puede causar vómitos. Si no se puede bajar la temperatura corporal -si es superior a los 38°- hay que llevar al niño de forma inmediata al pediatra.
Las comidas deben ser livianas para ayudar a reponer las sales perdidas a través de la transpiración.
En caso de tener niños o personas mayores a cargo, frente a jornadas de calor extremo no hay que dudar en ubicar a estas personas en un sitio acorde para soportar las altas temperaturas. De no contar con la infraestructura hogareña adecuada, no se debe dudar en llevar a la persona a que pueda permanecer en un lugar más fresco, por ejemplo, algunos edificios públicos.

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