08/12/2022

El pliegue y las “cosas…”

A propósito de la última obra del grupo de teatro Fra Noi, El pliegue.

Por: Juan Manuel García Escalada (Psicólogo Social, Sexólogo Social, Docente jubilado)

Que se dicen…

Aquellas que no se dicen.

¿Cuándo podemos decirlas? ¿Por qué decirlas? ¿Dónde decirlas? ¿Cuánto decirlas?

¿Y los permisos… y nuestros permisos? Nuestros padres y sus permisos. Nuestros permisos.

De ello se tratará entre Inés y Clara. Cuando se reúnan y cada una de ellas se permita dialogar, una con otra, en una tensión de palabras “mordidas”, muchas veces, y la pausa de resiliencias que le dan suspiro a sus almas.

Pintar la aldea

En Colonia Caroya, Córdoba; FRA NOI, grupo teatral, que traducido del italiano a nuestra lengua significa “Entre nosotros”, tiene una proyección histórica que lo ha caracterizado por mostrar su aldea en una conjunción universal que lo ha particularizado y le ha permitido tener el aval respetuoso de la ciudad, de su gente y de su proyección a ámbitos más amplios en sus participaciones y reconocimientos.

Este universo cotidiano de fractalidad constante se pregunta, qué hay en la construcción de la Familia en relación a los desencuentros en el mundo activo y viviente que parecen ser réplicas de las infancias muchas veces incongruentes en el seno de la crianza de seres humanos que irán a interaccionar en el mundo de los ¿adultos? e intentar siempre construir sociedades desiguales.

En ese diálogo cercano y distante entre las hermanas y un tercero (Dany) que dialoga ausente en la memoria de ellas cae implícito lo de preguntarse ¿qué es realmente una familia? ¿Cuánto de la mirada de ella en sus integrantes se proyecta en la construcción social-universal?

Ejercicio de mirarse

“El Pliegue” es un diálogo-monólogo- diálogo, que enfrenta al espectador/a ante un espejo donde mirarse ya que la distancia también te permite objetivar aquello que lo tienes en lo cotidiano “encima” tuyo.

Una obra que con su texto se despliegan pliegues, conscientes a veces, inconscientes otras, que te hacen pasar por situaciones de ira, duda, incertidumbres y momentos de ternura por esos personajes, que se asocian a esa “familia” que esta enquistada en la vida de cada uno de nosotros.

Pliegues que desarmonizan o armonizan en la medida, éstos últimos, que nos preguntemos hijos, hijas, hijes por los caminos a transitar enfrentándonos a los miedos de crecer hacia la adultez.

Ese gran escenario

Esa dramaturgia creada partir de Mónica Zaya, Nilda Fantini, y Alejandro Romanutti, éste último como director, en textos con intensa y fructífera actuación de ambas actrices que no reproduce aquello que es visible, sino que hace visible aquello que no siempre lo es. Ellas y el teatro nos enseñan ESO…

Los griegos lo intuyeron cuando en el siglo VI A.C. en Atenas, (cuenta la historia) un sacerdote de Dionisos, llamado Thespis, introdujo en los rituales una importante modificación: El diálogo.

60 minutos que seguramente hacen ver los pliegues y repliegues. A no temerle a lo repasado, porque al decir de Próspero, en “La Tempestad” de W. Shakespeare, “…el pasado es prólogo”.

Un instante de tiempo que se gana en el placer de mirar y escuchar las voces del teatro. El cual nos muestra que somos actores del mundo y que comprendamos que ese gran escenario que es la vida, sepamos movernos en su “tablas” con la capacidad de mirarnos a nosotros con nuestros miedos y que como lo decía “Juan sin miedo”: Tengo miedo, pero miro, miro y desaparece”.

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