09/05/2021

Dos anécdotas que me unen a la figura del expresidente Menem

Un militante radical recuerda al recientemente fallecido expresidente en dos historias que lo vinculan con Jesús María

Por: Daniel Gatica (Presidente de la Biblioteca Popular Sarmiento. Militante de la UCR).

Recientemente, falleció el expresidente Carlos Saúl Menem y me pareció pertinente compartir dos anécdotas, que me unieron a su persona.
Una me lleva a retrotraerme a la campaña electoral de 1989. En esa época, Julio Bustamante (ya desaparecido físicamente) -amigo personal, dirigente peronista local y sindicalista de Foetra (telefónicos)- era representante personal de Menem en el Departamento Colón y organizaba la llegada del candidato Justicialista a nuestra ciudad.
Llegaba con el famoso Menem Móvil, un colectivo que transportaba al candidato y en el techo se montaba un escenario al que se accedía desde el interior del vehículo para los actos en localidades chicas, toda una novedad para la política vernácula. Aquí, el acto se realizó en el escenario en el Ferrocarril Belgrano, al lado del Ministerio de Trabajo.
En esos días, me encuentro con Julio y me invita a ser unos de los oradores en el acto proselitista del Menem, en representación de la Juventud Radical que había presidido de 1985 a 1987, para darle la bienvenida a nuestra ciudad.
Me entusiasmó la idea, pero luego no me animé, por lo que agradecí la invitación, y no participé del acto. Con el tiempo me arrepentí. Hubiera sido, como decía Julio, todo “un acto de tolerancia política”, pero pensé que la gente (sobre todo los correligionarios) no lo iban a entender.

La segunda es la vencida

La segunda vez, sí tuve contacto, y fue en la campaña para la reelección del ’95.
En esa época, trabajaba en el Comfer y mi jefe, Carlos Rodríguez Briz, era amigo personal del presidente Menem. Corría diciembre de 1994 y se hablaba de una visita del presidente durante el verano a los lugares turísticos más importantes del país.
Por ese motivo, le solicité a Rodríguez Briz si podía tramitar una visita al Festival de Doma de 1995. Poco después, me dijo que desde la privada de Presidencia le habían informado que enero lo iba a dedicar a la Costa Atlántica, pero que, en febrero, sí iba a estar en Córdoba, principalmente en Villa Carlos Paz y Mina Clavero.
Llegó febrero y, un sábado a la siesta, me llama Rodríguez Briz para decirme que, al día siguiente a las 9, el presidente recibiría a la Comisión del Festival. Yo no había avisado nada a nadie, porque no quería armar una expectativa y que luego no se materializara. Sinceramente, no creí que se fuera a dar.
Salí corriendo a buscarlo a Pedro Canalda, en ese momento presidente del Festival. Fui a su casa y no había nadie, no sabía a quién ubicar. Fui al supermercado Disco a hacer unas compras y lo veo a Pedro con su esposa. ¡¡Todo un milagro!! Los saludo, les cuento la novedad, y me responden: “nos encontrás de casualidad porque estamos de vacaciones en Carlos Paz, y vinimos a un casamiento. A esta hora encontrar a alguien de la Comisión, no sé, dame una hora y llámame”.
Mientras, me puse en campaña para buscar a alguien de la prensa local para que certificara ese acontecimiento. Miguel Gómez, por Radio Alternativa, Miguel ‘Papa’ Domínguez, como fotógrafo, y gente del canal de cable local (no recuerdo quienes vinieron).
A la hora lo llamé a Pedro, y me dijo que iba a ir él, su esposa, Gallo (secretario General del Festival) y un miembro más de la Comisión. Quedamos de encontrarnos a las 6 en la vereda de Radio Alternativa, ir a Córdoba, donde nos esperaba Carlos Rodríguez Briz para partir a Carlos Paz.

El momento del encuentro

Así ocurrió. Llegamos a la villa turística y nos dirigimos directamente a la casa de Carlos Gostanián -presidente del Banco Central en ese momento- donde se alojaba el presidente. Rodríguez Briz se presentó en la guardia y, minutos después, nos avisaron que iba a haber una demora, que el presidente nos iba a atender cerca de las 9.
Nos quedamos en la vereda del frente en la espera. Recuerdo que entraba y salía gente. Entre ellos, vimos salir a Carlos Rukauf, (candidato a vice), quien nos saludó a lo lejos.
Poco después de las 9, desde la guardia, nos invitaron a pasar a la residencia, nos trasladaron hasta el living, una habitación chica con una pared que tapaba una escalera en un rincón. Pasados unos minutos, sentimos que alguien bajaba esas escaleras. De pronto, una voz muy particular que en tono alto nos saludaba, mientras bajaba y nos pedía disculpas por la demora “me acosté tarde muchachos, estuvimos cantando con Los 4 de Córdoba”. Era Carlos Menem. Luego su figura, bajo de estatura, pero con una simpatía carismática que te dejaba deslumbrado. Y lo dice un radical, que tenía prejuicio hasta para sacarse una foto con él.
Nos dio la mano uno por uno, hubo un intercambio de obsequios, el presidente le hizo entrega de una placa al Festival, e hizo lo propio Canalda, Gallo y demás integrantes de la comitiva festivalera. Hubo un intercambio de palabras en el living, y una sesión de fotos entre todo el grupo y luego individuales con Menem.

El carisma desbordante

Yo miraba desde un rincón, pero la simpatía y esa personalidad abierta, me tentó a la foto. “Presidente…una foto”, le dije. “Sí, negro. Vení”, me contestó mientras avanzaba hacia mí, tomándome de los hombros y posando para sacarnos la foto. ‘La Papa’ Domínguez se reía y me cargaba con la instantánea que acababa de tomar. Luego, nos invitó a ir al parque donde nos sentamos unos minutos para seguir la conversación y, luego, retirarnos y dejar al presidente que tenía una agenda apretada por la campaña electoral, la que lo llevaría a su reelección.
Blanquita (gran peronista), esposa de Canalda (radical), cargándome me decía: “Le pedí a la Gorda Alarcia (por esa época representante de Menem en Córdoba) y nada. Lo hablé a José Manuel (por De la Sota) y nada. ¡¡Y un radical consigue la reunión con el Presidente!!…”. “Tenés que hacerte radical, Blanquita!”, le contesté, entre las risas de todos los presentes.
Emprendimos el retorno a Jesús María, conformes y sorprendidos por la reunión, y la amabilidad del presidente Menem. En estos días se cumplen 21 años de aquella visita.

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