24/05/2022

Disputas que alejan cada vez más

Cuando todavía falta afrontar lo que resta de 2022 y gran parte de 2023, las alianzas partidarias mayoritarias comenzaron a disputarse representación.

La sensación generalizada es que no entendieron nada, pero absolutamente nada. Hablamos de la clase política argentina y su falta de sentido común mientras se embarcan en discusiones estériles.

El deterioro del poder adquisitivo de la mayoría es inocultable como es inocultable la falta de efectividad para frenar en algo la inflación que es desesperante.

Ni hablar del retroceso de la calidad educativa en todos los niveles, del flojo desempeño de las fuerzas de seguridad en detener la criminalidad, y del bajo concepto que tiene la ciudadanía respecto de los que administran Justicia.

Y parecen no entender la gravedad de la situación tanto el oficialismo como la oposición. Esta semana, una fracción del kirchnerismo se enfrentó al albertismo con pases de factura que dejaron la certeza de una fractura sin posibilidad de recomposición.

Que el gobierno es nuestro, que no es de ustedes sino del pueblo, mientras el pueblo observa azorado la esterilidad de una disputa en un país que no asoma cabeza y se hunde un milímetro cada día.

Es en un país imposible que figuras como las de Javier Milei emergen con un discurso convincente, muy similar al “que se vayan todos de 2001”. Tal el nivel de hartazgo. Vale recordar que en 2001 no se fue nadie.

Y en Córdoba, ya arrancaron los operativos clamor para que Martín Llaryora sea el próximo candidato a gobernador, en una Córdoba hiper endeudada con el futuro económico hipotecado y en dólares.

Y en la vereda del frente radicales, del Frente Cívico, del ARI, y demás aliados andan probándose el saco de candidato y especulando en que el armado será generoso y les permitirá volver al poder después de 24 años consecutivos.

Así de extraviados andan los políticos y así se alejados de la gente, cada día un poco más.

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