18/01/2021

De barrio a barrio: la pandemia desató el impulso solidario de vecinos de Alto Los Molinos

La situación de tres jóvenes en situación de calle abrió un callejón en el vecindario que continuó con un merendero en barrio Sierras y Parques.

Los centros vecinales fueron pensados para la interacción humana y la resolución de problemas comunes. Por eso, a nadie le extraña que cada barrio se mire el “pupo” porque la lógica siempre fue así.
O casi siempre así. Porque este año la pandemia del coronavirus abrió ventanas que parecían clausuradas. La noticia llegó a las autoridades del Centro Vecinal de Alto Los Molinos con el inicio del aislamiento: tres jóvenes que estaban en situación de calle habían sido llevados al exPrincipito.
El Centro Vecinal decidió invertir, entonces, los $ 7 mil que tenían en concepto de coparticipación vecinal para paliar la situación de estos jóvenes, a través de la compra de alimentos.
Pero no se quedó la situación allí, sino que salieron a consultar en el municipio jesusmariense a qué otra institución de podría ayudar ya en forma más orgánica.

Así surgió la posibilidad concreta de canalizar la solidaridad para con el merendero Manitos Juntas de barrio Sierras y Parques al que concurren 60 niños de hasta 12 años que almuerzan y meriendan allí a diario.
En los primeros contactos, lo primero que detectaron es que mucha de la ayuda que recibía el merendero era de productos no perecederos, y casi nada de fruta o verdura. Ni hablar de productos de panificación o carnicería.
De inmediato, se gestionó la colaboración de verdulerías, panaderías, y carnicerías que se ofrecieron a aportar regularmente parte de la mercadería que le permitiría al merendero hacer más variado el menú de los niños.
“Estamos trabajando también en un proyecto de huerta, con un sistema de autoproducción, para que no tengan que depender de las donaciones y puedan contar con otros recursos”, explicó Gerardo Guirado, presidente del Centro Vecinal de Alto Los Molinos.

Cada miércoles, el barrio se moviliza y deja en la puerta de la casa de Guirado las donaciones que tiene para realizar. Desde que comenzaron, hace varios meses, cada miércoles han llevado infinidad de productos.
Y han logrado que otras instituciones también se sumen, por ejemplo, recientemente recibieron una donación de los chicos de 4º grado de la escuela República de Italia.
“Hemos trabajado mucho con el barrio para que los vecinos entiendan que no es necesario que un miércoles lleven todo o que vayan una sola vez, sino que tenemos que sostener en el tiempo nuestra presencia. Por suerte hemos tenido de la otra parte una devolución y pudimos ver cómo cambian las caras. Eso reconforta”, añadió Guirado.

Proyectos en marcha

Junto al grupo Tiere, pensando en el año que viene, los vecinos intentarán desarrollar una serie de talleres para gestar nuevas huertas, plantar frutales, y hasta realizar compostaje. Y ya gestionaron una serie de materiales al municipio jesusmariense para poder concretar esos anhelos.
A muchos de los vecinos de Alto Los Molinos el trabajo les trajo muchas satisfacciones, les ha dejado reconfortado el corazón, y los ha comprometido a seguir trabajando por quienes menos tienen.
Después de todo, la pandemia les ayudó a intentar cambiar la vida de los más vulnerables de la ciudad, sin importar si viven exactamente en tu barrio porque la solidaridad no reconoce fronteras.

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