11/10/2020

Covid-19: Circulación comunitaria y 300 casos que preocupan

Desde que se reanudaron los contagios de coronavirus en nuestra zona, a fines de agosto, la tasa de duplicación de casos se fue acortando a períodos cada vez menores.

El 26 de agosto, Caroya anunció su primer caso positivo de Covid-19 –después del 4 de abril- y dos días después lo hizo Jesús María. Para acumular los primeros 25 casos hubo que esperar 11 días, pero para llegar a los 50 ese plazo se redujo a 8 días, e idéntica cantidad de días para llegar a 100 casos. Y diez días más tarde, la cifra alcanzó los 200 casos positivos confirmados. Y para pasar de 200 a 300 casos sólo demandó cinco días.

Si nos retrotraemos a los datos que, en su momento, aportó el Ministerio de Salud de la Nación, por el tiempo de duplicación de casos no deberíamos estar en una Fase 5 sino en una fase 2 o 3, pero está claro que los criterios para determinar restricciones en la circulación cambiaron.
Hoy, el problema es que nadie quiere blanquearle a la población –ni mucho menos a los comerciantes y empresarios- que para frenar la cadena de contagios habría que volver a una “cuarentena” rabiosa de, por lo menos, diez días y con circulación mínima.
Hoy, rige una mínima restricción en nuestra región hasta el 12 de octubre por la que los comercios deben cerrar entre las 22 y las 6. Los esenciales quedaron excluidos de esa restricción. A la luz del crecimiento de los contagios, esa restricción no vendría dando ningún resultado.

Trasmisión comunitaria

Las autoridades sanitarias de la región y de las municipalidades, finalmente, tuvieron que sincerar que ya hay circulación comunitaria del virus y que resulta imposible seguir todos los nexos epidemiológicos de los casos. Sin casos “cero” definidos, resulta mucho más difícil establecer quiénes fueron contactos estrechos y quienes contactos de contactos.
En resumen, debe haber pacientes asintomáticos que no saben que portan el virus ni mucho menos que contagian, sin contar a quienes incumplen con las medidas sanitarias en reuniones sociales (hoy, prohibidas) y se exponen a contraer con mayor facilidad la enfermedad.

La palabra que describe hoy nuestra situación es “preocupante”. El personal de salud está al límite de su resistencia, aunque la capacidad de ocupación de camas no sea excesiva. El riesgo que se corre con el sistema sanitario es que termine faltando personal para dar respuesta a una eventual mayor demanda. Habrá camas disponibles, pero nadie que pueda supervisarlas.

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