15/04/2021

Conversaciones y sabores

Educar a las masculinidades, romper viejos moldes, y cambiar el machismo que también anida en las mujeres.

Por: Juan M. García Escalada (Psicólogo Social, Sexólogo Social y docente).

En una sitcom (comedia de situación) hace varios años atrás (que llegó a las pantallas públicas de TV) y que se llamaba Seinfeld y cuyo protagónico descansaba en Jerry Seinfeld y sus amigos, tenía como argumento principal lo cotidiano de nuestras manías, en el comunicativo diario entre las personas.
En una de sus entregas, Seinfeld está dialogando con una mujer y ella se sorprende por el trabajo de él. Ella lo consideraba de bajo nivel. Luego, en uno de sus monólogos, él se dice y se pregunta: ¿Por qué a los varones no nos interesa en qué trabajan las mujeres y, sin embargo, ellas ven el nivel de jerarquía del trabajo de un varón? ¿Se decepcionan si no está a la altura de lo que ellas piensan?
Recordaba esa Sitcom. ¿Por qué, de pronto, un trabajo “escondido” como la cocina se transforma en un hecho no sólo de alimentación sino estético-consumista, cuando un varón cis o trans aparece cocinando? ¿Y el nivel? ¿Qué cambió? Algunos aspectos influyeron.
Sucede siempre así en nuestras sociedades, aún, patriarcales. Hasta la llegada del varón, la cocina “no existía”, salvo como un complemento circunstancial de los programas de radio y TV.
Si bien es cierto que la santiagueña Petrona C. de Gandulfo fue como la Mamá fundadora de este metier gastronómico-comunicativo, todo seguía así hasta la irrupción de la comida como un producto más a consumir, de los tantos que ofrece nuestra sociedad de consumo masivo.

Claro que no debemos dejar de tener en cuenta que, antes, los cambios productivos-tecnológicos- sociales en la construcción de lo que se entiende por trabajo se extendía a diversos campos de acción que antes no habían sido considerados como tales pero que, ahora, permite emprender como tarea productiva y vivir de ello.
Es decir, la Cocina (mejor, el Cocinar) se transforma inesperadamente o no, en un boom. Ya deja de ser el ámbito exclusivo de las mujeres cis o trans.
Es que como ya lo venían debatiendo no sólo los psicoanalistas, filósofos, sociólogos y, mucho antes, Georg Hegel (filósofo alemán, último de la modernidad, 1770-1831) que ya había anticipado la lenta desvirilización del mundo, fue cayendo esa mentalidad de virilidad y que se observa a partir de la Segunda Guerra Mundial.
Aparece la noción de que las tareas ya no son de “fuerzas brutas”, como al inicio de la época industrial porque, hoy, el manejo de maquinaria compleja ha sido reducido por las nuevas tecnologías, situación que le permiten también a la mujer realizar tareas que, antes, les eran negadas.

Tampoco hay que soslayar que los movimientos feministas y su fuerza cuestionadora, además de los estudios sobre la sexualidad humana, van permitiendo quitar en el hombre el peso de ese machismo que lo acompañó durante siglos. Y que también lo dañó también.
Faltará mucho, pregunto y me pregunto.
Elizabeth me responde: “Para que se entiendan las tareas hogareñas como muy importantes y se naturalice su distribución entre varones y mujeres, tendrá que ir cambiando ese machismo que no sólo anida en los varones sino también en las mujeres, porque ellas también han sido colonizadas en sus pensamientos y conductas. Se ha iniciado, pero llevará tiempo”.
Dialogamos, mientras colocamos el servicio para nuestro almuerzo.
Recuerdo la observación de una amiga, cuando me dijo que uno de los exquisitos placeres, además de “fare l’ amore”, es sentarse a una mesa a disfrutar de la comida y tener una conversación interesante.
¿Y saben que disfrutaremos, este mediodía?

De la comida de “Almendra Almacén”, donde ellas, Lucía Tonnelier y Lucrecia Oitana, hacen de maravillas las comidas vegetarianas en esas tartas en las que condensan el exquisito sabor de los vegetales. Y unas empanadas de masa integral que se completan saludablemente entre vitaminas y aromas en sus diversos ingredientes, junto a estética y delicadeza. Y cosas dulces, ¡hummmm, gustosísimas!
Y también la conversación se instala, en otras ocasiones, al atardecer, pero en otra mesa. En “Xocoart”, una chocolatería de pequeñas y profundas sensaciones de placer al tomar ese chocolate que tiene un equilibrio lúcido de sabor y liviandad. Los aztecas eran sabios respecto del futuro de su cacao.

Dos lugares donde se demuestra lo de: “Les passions sont les seuls orateurs qui persuadent toujours” tal como lo expresó Francisco VI duque de La Rochefoucauld (escritor, aristócrata, militar, político, poeta, además de filósofo francés -1613/1680-), que traducido quiere decir: Las pasiones son los únicos oradores que persuaden siempre.
Debe haber pasiones en el vivir y en lo que elegimos hacer y, entonces, podemos expresar: “Tout va bien dans le meilleur des mondes posibles”, es decir, todo va bien en el mejor de los mundos posibles.
Todo eso, que es sorpresa y exquisitez, junto a una conversación, lo podés encontrarás en “made in” La Granja.

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