08/12/2022

Confesó sus abusos por redes sociales y recibió 14 años de prisión efectiva

J.E.L reconoció su autoría en la comisión de cinco delitos contra la integridad sexual de 12 víctimas y recibió una condena idéntica a la del extecladista de Trulalá, Franco Carignano.

La fiscal Laura Battistelli propuso un juicio abreviado al acusado

En un juicio abreviado que tuvo lugar esta semana en la Cámara 2ª del Crimen, J.E.L asumió su responsabilidad en la comisión de varios delitos en contra de la integridad sexual de doce víctimas y recibió por parte de la jueza Graciela Lucero una condena de 14 años de prisión de cumplimiento efectivo, razón por la que quedará libre recién cuando tenga 37 años de edad.
El joven de 25 años de Colonia Caroya se confesó autor de los delitos de grooming, facilitación de representaciones sexuales a menores de edad, abuso sexual con acceso carnal, abuso sexual gravemente ultrajante, producción de material de pornografía infantil, y promoción a la corrupción de menores de edad, y coacción agravada.
Al igual que en otros casos recientes que ya sientan jurisprudencia, el confeso acosador y abusador jamás mantuvo una relación presencial con sus víctimas sino que lo hizo a través de redes sociales con perfiles falsos, situación que llevó tanto a la fiscalía de Cámara como al asesor letrado en representación promiscua de las víctimas a formular algunas advertencias cuando finalizó el debate y se conoció la sentencia.

Los funcionarios judiciales que actuaron en el rol acusador se mostraron sorprendidos porque el victimario tenía su foja de antecedentes estaba limpia, y tampoco se desprendía de sus antecedentes familiares alguna situación que pudiese explicar el porqué de la conducta que desplegó hasta que fue identificado y detenido, en abril de 2019.
La fiscal Laura Battistelli hizo notar lo siguiente sobre la problemática del engaño pederasta: “En muchos casos de abuso sexual se requiere contacto físico, situación que a los padres les permite una custodia diferente a la de los casos de grooming donde el ‘enemigo’ ingresa a casa a través de las redes”.
“Con el grooming –añadió Battistelli- la forma de protección de los padres se ve totalmente vulnerada porque esa misma red es la que los menores utilizan en su vida cotidiana para acompañarse socialmente y, en esta época de pandemia, para tener digitalizada la escuela, es decir, que este tipo de delitos ingresa por el mismo ámbito que, al mismo tiempo, es beneficioso para el menor”.
Battistelli ponderó la labor del fiscal instructor, Guillermo Monti, quien logró montar una investigación colaborativa interjurisdiccional que le permitió acumular una cantidad de material probatorio suficiente como para sostener la gravedad de las acusaciones.

Reflexión y antecedentes

El asesor letrado Jorge Caeiro, representante de las víctimas menores de 18 años, añadió: “Nos lleva a los padres a reflexionar sobre la situación de soledad en la que niños muy pequeños usaron redes sociales de donde resultaron captados para establecer una relación personal que derivaba en extorsión para todas estas prácticas sexuales”.
El antecedente más reciente de una sentencia similar data de 2018, confirmada a mediados de 2020, cuando el juez Juan Manuel Ugarte de la Cámara 8ª del Crimen resolvió aplicarle idéntica condena, 14 años de prisión, a Franco Carignano –extecladista de Trulalá- por abuso sexual, aunque victimario y víctima jamás se encontraron físicamente.
La Justicia le comprobó en esa oportunidad nueve casos y en cuatro de ellos las víctimas eran menores de edad.

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