24/05/2022

Con la taquilla de diez noches, la edición 2022 marchaba bien

Por tratarse de un festival en contexto de pandemia, lo vendido hasta la décima noche cubría los costos de organización.

Un sinnúmero de cosas atentó contra la realización de la edición 2022 del Festival de Doma y Folklore y, sin embargo, se llevó adelante con un éxito que debe ser medido con otros parámetros que no sean exclusivamente cuántas entradas se vendieron.

En primer lugar, por la decisión del gobierno de Córdoba de suspender todo tipo de evento masivo desde navidad hasta dos días antes de la realización del Festival.

Hasta el decreto provincial la venta de entradas anticipadas venía siendo récord con más de 30 mil, pero desde ese momento eso se frenó totalmente.

En segundo lugar, la terrible ola de calor que nos llevó a tener por siete días consecutivos temperaturas por encima de los 35/36 grados. Soportarlo fue sobrehumano y sin contar que veníamos de otra ola de calor en diciembre que se prolongó durante 12 días.

Menor disponibilidad

Y lo económico también resultó una limitante. Es decir: dos mil pesos por el precio de una entrada no es caro para un espectáculo de la naturaleza de Jesús María.

Son ocho horas de un espectáculo que te lleva del campo de la doma y al escenario y te brinda la posibilidad de estar frente a un artista de gran calibre o dos por noche.

El problema fue la menor disponibilidad de muchas familias para afrontar el costo de un ingreso en el que diez mil pesos se te esfuman de las manos antes de decir nada. Y Jesús María fue siempre un festival familiar.

Miedo al virus

No menos importante resultó el hecho de que nos encontramos en el peor momento de la pandemia en términos de contagio y con cifras que nunca se vieron en ninguna de las olas anteriores.

Realmente, lo más fácil hubiese sido para Jesús María ampararse en un contexto adverso y suspender la fiesta por segundo año consecutivo. Así lo hicieron y lo vienen haciendo infinidad de fiestas a lo largo y ancho del país.

Ese miedo al virus le significó a Jesús María que muchísimas menos personas mayores concurrieran a las boleterías. Por lo que se ha visto dentro y fuera del anfiteatro, quienes abrazaron al festival han sido los jóvenes y los adultos jóvenes. No es un dato menor.

Más allá de eso, el Festival puede darse por satisfecho en que entregó un espectáculo a la altura de sus antecedentes. Las actividades en el campo de la doma resultaron de una efectividad conmovedora.

Lo mismo pasó con la programación de escenario. Estuvieron todos los que tenían que estar y cada uno de ellos brilló sobre el escenario sin importar si el estadio estaba repleto o no.

Hubo por parte de la mayoría de los artistas un agradecimiento grande a la comisión directiva por haberles devuelto la posibilidad de encontrarse nuevamente con su público en un evento masivo.

Demostró ser Jesús María un lugar en el que los artistas quieren estar y que un solo año de ausencia se sintió como un siglo. Y eso que fue el primer festival en pandemia de la historia

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