06/10/2022

Cómo se lo extraña al “viejo” Illia

Recientemente se cumplieron 39 años del fallecimiento del dirigente radical que fue atacado groseramente en su tiempo pero que la historia reivindicó.

Es difícil encontrar una figura histórica de la política argentina y que resulte absolutamente incuestionable, salvo el caso del expresidente Arturo Illia.

Es que no tuvo fisuras mientras gobernó, sus números y estadísticas impresionan aun hoy, y concluyó sus días en la humildad con la que vivió la mayor parte de su vida.

Durante su presidencia, fueron sancionadas varias leyes bien importantes: la ley del salario mínimo, vital y móvil; la ley de medicamentos; y la ley de asociaciones profesionales. Paralelamente, incorporó al Código Penal la figura de enriquecimiento ilícito de los funcionarios.

Además, derogó la ley de contratos petroleros suscriptos por el presidente Arturo Frondizi con empresas extranjeras.

Mientras fue presidente, la Organización de las Naciones Unidas votó la resolución 2065/65 que convocaba al Reino Unido a sentarse a discutir la soberanía de las Islas Malvinas.

Y como si fuera poco, destinó el 25% del presupuesto a educación, ciencia y tecnología, una cifra que ningún otro presidente se animó a presupuestar.

Respecto de las cuentas públicas, resultan abrumadoras sus cifras: el PBI creció más del 20% acumulado en 1964 y 1965, la industria un 35%, el salario real subió más de un 10% y la ocupación aumentó.

Asimismo, redujo la deuda externa y aumentó las reservas del Banco Central. Ya derrocado, renunció a su jubilación como presidente.

Su vida sigue siendo un faro en la oscuridad en la que los políticos convirtieron a la política. Se extraña su integridad, su don de gente, su simpleza, y hasta su inteligencia para responder frente a las agresiones.

Su ejemplo sigue allí esperando el abrazo de quienes abrazan el servicio público.

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