26/10/2020

Cherchez la femme *

Beautiful well-groomed body of a woman. Caucasian female model during skin care treatment isolated on white background.

Por: Juan M. García Escalada (Psicólogo Social, Sexólogo Social y docente).

“Las mujeres somos parte de la belleza grande que es la vida. La diversidad que parimos”

Abuela indígena boliviana

Hace muchos años murió Eva Duarte-Perón. Y, como un ciudadano más, siempre me pregunté por qué el odio a esa mujer. Se dice que en esa época se pintaba las paredes de la ciudad con la expresión: “Viva el Cáncer” en alusión a aquella mujer que lo sufrió en su propio cuerpo.
Puedes coincidir o no con determinadas posturas, pero se debe emitir opiniones sobre la base de criterios para el debate. Nunca para denostar. Lo mismo sucede con las madres de Plaza de Mayo o la Abuelas. Ellas tomaron una posición. Debatamos posturas entonces. Pero no descalificaciones y/o agresiones.
En tiempo e ideología, muchos años después, en la década del noventa, a la que se odiaba era a María Julia Alzogaray. Recuerdo las expresiones de muchos: “me la comería a María Julia” (la palabra comer y sexo van de la mano) ¿Ira política o imaginarios eróticos llevaban a esos varones a expresarse de esa manera?
Pasó otro tiempo y llegó con Cristina Fernández-Kirchner, expresidenta de nuestro país. Expresiones como “yegua” que en lo despreciativo tenía sin duda una carga erótica aunque se lo negara. ¿Por qué esta actitud?.
O por envidia de las mujeres y atractivos para los varones, la mujer con capacidad de decidir libremente es tan denostada que genera un no sé qué, qué sé yo, que cautiva o rechaza.

Miedos y diferencias

Distinto es tener diferencias de criterios. El ataque, de modo agresivo, está hablando de otra cosa. Un señor, Tales de Mileto decía: “To pio dýskolo prágma ston kósmo eínai na gnoríseis ton eaftó sou kai to pio éfkolo prágma na milás áschima gia tous állous1.
Me pregunto a qué de la mujer le tenemos miedo. Si bien en las conductas de los humanos está la impronta que imprime la cultura de su tiempo, hay siempre subyacente, digamos, una posición de cierta supremacía sobre ellas.
Será que nos “asusta” el modo del goce y entrega de la mujer. Ese misterio del goce ¿que el hombre no puede racionalizar? Sigmund Freud hablaba de la envidia del pene. Yo creo que los varones envidiamos el secreto del goce femenino. Y en el miedo: “lo más difícil del mundo es conocerse a uno mismo, y lo más fácil, hablar mal de los demás1.
Hay toda una historia de sometimiento de la mujer por ese supuesto ser superior del varón. La historia es rica como memoria para desenterrar. Alrededor del 1800 A.C. el rey de Babilonia Hammurabi mandó grabar un código que lleva su nombre y, entre sus artículos que llegan a 282, podemos leer en el 135: “Si la esposa de un señor que fue hecho cautivo, se va con otro teniendo ella fortuna para subsistir sin el apoyo económico de su marido, debe morir”. No vaya a ser que quisiera ser libre y soberana de su propia vida. ¿Elegir?… ¡faltaba más!
Ese proceso de humillación de la mujer, comenzado en el Neolítico, se fue manifestando en las diversas culturas alrededor del planeta. Increíble, pero aún en este presente se sigue en esa tesitura. Por supuesto, de modo positivo, mucho es lo que ha cambiado con el correr de los siglos.

Ejemplifiquemos en gran síntesis. La mitología griega y sus ejemplos: Son los dioses los que mandan, los que triunfan, los que seducen, los que dominan, es decir, “capo di tutti capi”. Cuando Rea, la madre de Zeus, se enfrenta con éste recriminándole su vida lujuriosa, Zeus se disfraza de serpiente y viola a su madre… ¡Machista el Zeus! Seguramente la madre se habrá preguntado qué hice para merecer un hijo así.
En la Biblia encontramos en el Eclesiástico que dice:… “Pues de las ropas nace la polilla, y de una mujer la maldad de otra”… “Porque menos te dañará la malignidad del hombre que la bondad de la mujer, y la hija deshonrada es fuente de oprobios” (42, 13-14). En Las Epístolas Pastorales, Pablo apóstol, dirige la primera epístola a Timoteo en la cuales se leen:… “Las mujeres escuchen en silencio las instrucciones con entera sumisión”… “Pues no permito a la mujer enseñar ni tomar autoridad sobre el marido, más estese callada”… “Ya que Adán fue formado el primero y después Eva”… “Y además Adán no fue engañado, más la mujer, engañada, fue causa de la prevaricación”… “Verdad es que (la mujer) se salvará por medio de los hijos, si persevera en la fe y en la caridad, en santa y arreglada vida” (I Tm. 2, 11-12-13-14-15).
No hay cultura o religión que no ataque al Ser Mujer.
Veamos el tratado que se publicó en el contexto de la persecución de “Brujas”, 1487. Se llamó Malleus Maleficarum (del latín: Martillo de la Brujas) y tuvo impacto más de 200 años. Una guía satánica para la mujer e identificó al Clítoris de la mujer como “La Teta del Diablo”.
Aunque muchos años después (1559) el italiano Renaldus Columbus, cirujano y sucesor de Andrés Vesalio, lo revindicó y denominó “le plaisir de Vénus”.
La historia nos enseña a conocer de dónde venimos. Y con respecto al título de esta nota, deriva de Les Mohicans de París de A. Dumas (P) en la cual referencia que en toda intriga y en su origen: Cherchez la femme *, es decir, “Buscad la mujer”. A buen entendedor pocas palabras.

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