15/04/2021

Carta a sexto año

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Por: Juan M. García Escalada (Psicólogo Social, Sexólogo Social y docente).

Un panameño llamado Rubén Blades compuso una canción, cuya letra, el escritor colombiano Gabriel García Márquez dijo que, a él, le hubiese gustado escribirla. Ella tiene un estribillo que dice así: “…la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…”. La canción en cuestión se llama Pedro Navaja.
Sabidurías populares lo que se dice. Porque, ¿qué es lo que nos mostró esta realidad del 2020?
La sorpresa en grado Sorpresivo. Resulta que los humanos, no todos, han creado armas para destruir nuestro mundo varias veces, porque guerrear es, parece, un pasatiempo contra aquel que es diferente: ¿No piensas como yo? Bueno, te tiro un misil. La intolerancia al máximo.
Y un buen día, sin mediar permiso de nada, ni de nadie, alguien irrumpió en nuestra existencia vanidosa, superficial, veleidosa para decirnos, ¡atenti! Ustedes no son la vida, hacen a la vida de ustedes, pero quienes damos la vida somos nosotros, Insondables Misterios de vuestras existencias, a las cuales llenan de banalidades.
Y de allí, el miedo, la pérdida de templanza, la desesperación, y por consiguiente hablar, hablar, hablar, muchas veces sin pensar. Es que el miedo a salir de cierta “comodidad” cotidiana y de un supuesta seguridad de un camino recto del existir, y como diría el cómic de Mafalda, nos abolló las ideas.
Todo se alteró. En la casa, en el barrio, en la ciudad, en la provincia, en el país. En el planeta. En lo cotidiano: Que el trabajo, que el dinero y su escasez, que los chicos. Que la escuela. Todo se desarmó. Y por supuesto aparecieron las culpas. Pero como de costumbre las culpas son de los otros, nosotros somos ajenos. Había que replantearse muchas cosas, que nunca queremos pensar. Que las hagan los otros, nosotros criticamos. Pero el presente exigía responsabilidad, mesura y compromiso con nuevas acciones, y eso lleva tiempo y la impaciencia lleva a culpar, como siempre a los demás.
¿Hemos perdido un año? Mi opinión es No.
Qué sabemos de nosotros mismos. Qué del aprender. Qué del mirarse en el espejo y cantarse las verdades. Qué sabemos de aprender a convivir con nuestras pequeñeces y grandezas personales. Qué del respeto a la intimidad en la convivencia. Qué del respeto de los espacios íntimos aun conviviendo en un mismo hogar. Qué del respeto de la propia intimidad de los cuerpos en lo más profundo de las intimidades. Qué de comprender sobre la solidaridad humana para superar estos difíciles trances. Qué de entender el trabajo como necesidad y no como pretexto para ir hacia un consumo vano.
Eso, que parece que no se aprende, es lo que nos va a moldear nuestra vivir. Es lo fundamental para construir una vida respetable para sí mismo y por ende, si me respeto, porque me conozco, comienzo a respetar a los demás.
En el libro Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes de Elena Favilli se lee que Muzoon Almellehan tenía once años cuando, la guerra en Siria, la llevó a vivir junto a sus padres a un campamento de refugiados, y en su pequeña maleta privilegió llevar sus libros de texto. Le dijo a su padre: “Estos libros son mi poder. Son mi futuro”. Comprendió, muy niña que, como lo dijo después: “En medio de la oscuridad, el aprendizaje te da luz”.
Porque un texto, un libro, muchos libros, te ayudan a conocer lo “exterior” para la profesión que tú elijas y el aprendizaje de nuestra mirada interior nos ayuda a completar el necesario viaje en la vida. Ambos aspectos son ineludibles.
Libros y Vivencias no se pueden reemplazar y se necesitan mutuamente en el transcurrir del camino de nuestra existencia.

Me gustan estas palabras del escritor norteamericano Walt Whitman, en su obra Canto a Mí Mismo:
…Tú también me haces preguntas y yo te escucho. / Y te digo que no tengo respuesta, / que la respuesta has de encontrarla tú solo.
Siéntate un momento, hijo mío. / Aquí tienes pan, come; y leche, bebe. / Pero después que hayas dormido y renovado tus vestidos, te besaré, te diré adiós y te abriré la puerta para que salgas de nuevo…
…Largo tiempo has chapoteado a la orilla, agarrado a un madero. / Ahora tienes que ser un nadador intrépido. / Aventúrate en alta mar, flota, / mírame confiado / Y arremete contra la ola
”.
Siempre se asocia Riqueza con acumulación de dinero. Que lo logres, nada malo hay en ello. Pero si es exclusivamente esa riqueza la que buscas, transformas vuestra existencia en carencia y, aunque no lo creas, en dependencia de los demás. La Riqueza es Libertad para gozar Tiempo. Tiempo para viajar. Tiempo para Amar. Tiempo para conocer. Tiempo para Comunicar. Tiempo para Saber que cuando damos una opinión de los otros estamos hablando de nosotros. Tiempo para saber en definitiva quienes realmente somos.
¡Adelante! A construir un mundo en el cual nos merezcamos poder devolverle a la Vida, la alegría de habernos dado la Vida. Mis Saludos a Vosotras y Vosotros.
Cordialmente, el profesor de Lengua/Literatura y de Comunicación.

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