03/02/2023

Cambió la mística del Festival

La juventud abraza con devoción a la fiesta gaucha que, históricamente, fue un encuentro familiar y de gente mayor. Signo del cambio de los tiempos.

Foto Gentileza: Lola Saldívar

Cuando en mayo, el expresidente del Festival de Jesús María, Nicolás Tottis, dijo que habría que ir pensando en cambiarle el nombre a la fiesta, le saltaron al cuello y lo tildaron de extremista.

De hecho, hubo varios cónclaves de expresidentes que estuvieron a punto de pegar el grito en el cielo y pedir que nada cambie, en nombre de la historia y la tradición.

Pero todo cambia y hasta la tradición cambia o se convierte en nueva tradición.

Y así como el estadio puede cantar clásicos como Zamba para olvidar o Dejame que me vaya a grito pelado y que son obras registradas en Sadaic en 1976 y 1998, respectivamente, también se canta a grito vivo La noche sin tí y Oncemil que son canciones registradas en 2007 y 2016, respectivamente.

Y así como cambia el cancionero, o mejor dicho, se amplía el cancionero y nuevas obras se convierten en clásicas, también ha ido cambiando el Festival y adaptándose a los nuevos tiempos.

¿El resultado? Jesús María dejó de ser un festival que promedia 100 mil espectadores por edición para pasar a ser uno que promedia 150 mil espectadores y más.

Y ojo que es mérito de algunos dirigentes que hoy son parte de la historia del Festival.

Citamos en esa enumeración a Esteban Martos y Pedro Canalda que fueron los primeros en advertir que había que mejorar la infraestructura y arrancaron por el edificio principal y siguieron por las tribunas, el escenario, las instalaciones sanitarias.

También continuó en esa senda Hugo Baldo y, más reciente en el tiempo, el propio Nicolás Tottis que concluyó el adoquinado de todo el perímetro superior del óvalo.

Y Tottis fue el primero en advertir que había que seguir ampliando y trajo el trap, la cumbia canchera, y la música urbana a los lunes extra.

Y sumaron al Cuarteto, una expresión que históricamente había sido confinada a los lunes extra. Y la grilla festivalera se fue convirtiendo en una propuesta que atrae muchísimo a la juventud que es, hoy, la que sostiene al Festival porque es la que masivamente concurre a lo largo de las once noches.

Las familias siguen siendo el segundo sostén de esta fiesta que tiene en los caballos y en la programación de escenario su fuerte. Y en su capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos para prolongar su éxito.

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