07/08/2022

Autoridades que juegan con fuego

Si quienes tienen el poder de policía no hacen cumplir las leyes vigentes, ¿qué autoridad tendrán en el futuro para exigir otros cumplimientos?

Algunas personas se ganan un respeto generalizado porque mantienen un comportamiento ejemplar o porque se destacan por la conexión entre lo que dicen y lo que hacen. Son quienes pueden convertirse en una autoridad moral para las personas que le rodean y para el conjunto de la sociedad.
Aunque no es obligatorio ni exigible, cuán deseable sería que las autoridades que gobiernan una comunidad cuenten con ese atributo. Que tengan autoridad moral para dirigirse a su comunidad y obtener de ella una respuesta positiva.
Para ello, la autoridad no sólo debe respetar los ordenamientos vigentes sino que tiene que hacerlos cumplir, no tiene que mirar para otro lado, tiene que reprender a los incumplidores.
La pandemia por coronavirus, por el contrario, nos viene mostrando un relajamiento preocupante de los cumplimientos obligables.

El ejemplo mínimo parte desde quienes circulan sin usar barbijo y llega a los extremos de quienes organizan fiestas clandestinas con cientos de personas y poniendo en riesgo a una comunidad que no lograr frenar el pico de contagios.
Pero en el medio de esos extremos hay decenas de casos de incumplimientos que ocurren bajo la mirada esquiva de quienes tienen que hacer cumplir las reglas vigentes.
¿Tendrán en el futuro la suficiente autoridad para exigir otros cumplimientos cuando acabe la pandemia?.
Y ojo que la pregunta alcanza no sólo a la clase política, sino también a las fuerzas de seguridad y a las autoridades judiciales.
La sensación es que se puede hacer casi cualquier cosa y que no habrá represión ni castigo para casi ningún inconducta. Las consecuencias de este estado de anomia se verán más antes que lo que se presume.
Ojalá que estemos a tiempo de dar un golpe de volante que nos encamine de nuevo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.