24/05/2022

Agua Mansa se incorpora al patrimonio de Jesús María tras renegociación con los dueños

Aunque en septiembre de 2014 se había firmado un compromiso, las crecidas de febrero y marzo de 2015 cambiaron todo y el municipio no avanzó con las condiciones que tenía que cumplir.

El jueves 18 de septiembre de 2014, la Municipalidad de Jesús María y la empresa Tomás Drysdale y Cía, representada por Samuel Luque, firmaron un convenio por el que esa firma cedía al municipio las cinco hectáreas de la Estancia Agua Mansa para el desarrollo del primer gran parque de la ciudad.

Nada haría pensar, en ese entonces, que cinco meses más tarde sobrevendrían dos crecidas inéditas en la historia de la ciudad y que arrasarían con la mitad de los terrenos de la mencionada estancia.

De hecho, la Municipalidad tuvo que hacer una monumental inversión para reconstruir la ribera en ese sector de la ciudad, no sólo para evitar que futuras crecidas sigan afectando la estancia sino también el contiguo barrio Agua Mansa.

Y es por eso que las negociaciones iniciadas con tanto fragor en 2014 se fueron apagando al punto de quedar congeladas.

Y lo que iba a ser el primer gran pulmón verde para la zona norte de la ciudad, pasó a segundo plano.

Renegociación y adquisición

En 2014, la Municipalidad de Jesús María debía concretar una inversión de $ 4 millones para quedarse con la estancia. Casi ocho años después, la inversión será de alrededor de $ 18 millones.

La renegociación de los términos del nuevo acuerdo estuvo en manos del intendente Luis Picat, quien ya tuvo en sus manos la puesta en valor de otros dos valiosos espacios verdes: El Parque del Oeste y El Patio de Doña Pipa.

Durante los próximos meses, vecinas y vecinos podrán disfrutar de las casi 2,5 hectáreas que conforman lo que se denominará Parque Urbano de Agua Mansa.

La puesta en valor de este espacio permitirá la ampliación del corredor natural ubicado a la vera del río, convirtiéndolo en nuevo sitio de encuentro recreativo al aire libre para los jesusmarienses y potenciando la zona verde de la ciudad.

Según se anunció, el parque será reacondicionado: contará con una ciclovía que se conectará a la red que la Municipalidad está construyendo en el trayecto de la costanera, que parte del Parque del Oeste y, por ahora, llega hasta el puente Maturano.

Hay intenciones de continuarla por detrás del anfiteatro José Hernández y del Club Alianza hasta llegar a barrio Norte.

Una pérdida dolorosa

Más allá de que la crecida de 2015 no puede ser atribuida a un “error” humano (aunque sí a causalidades producidas por el accionar humano a lo largo del tiempo), para Agua Mansa la peor parte fue perder gran parte de la arboleda con la que contaba a la vera del río Guanusacate.

Había ejemplares de variadas especies que tenían entre 50 y 100 años y que el accionar imparable del agua los arrancó sin ninguna contemplación.

Uno de los desafíos que tendrá la ciudad, ahora, que Agua Mansa pasa a ser patrimonio de Jesús María es volverlo a convertir en un gran parque arbolado donde sea posible convocar a las familias a disfrutar de la naturaleza.

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