08/12/2022

A propósito de “Argentina, 1985”

La película de Santiago Mitre viene a engrosar la nómina de material que trata la última dictadura militar y los primeros años de democracia en nuestro país.

Más allá de simpatías o antipatías políticas, el cine siempre fue un espacio complementario al de la historia y que, por vía de lo documental o de la ficción, siempre motiva al diálogo y la reflexión.

Por estos días, viene teniendo un enorme suceso la película de Santiago Mitre Argentina, 1985 sobre el juicio a las Juntas Militares por parte de un juzgado civil no militar.

Se trata, sin lugar a dudas, de un hecho histórico que tuvo relevancia mundial y que fue obra y mérito de un gobierno democrático que no arrugó frente al enorme poder que todavía mantenían las fuerzas armadas.

Incrédulos, muchos argentinos esperaron en ese tiempo que el juicio concluyera en nada, o en casi nada, pero terminó sorprendiendo con elevadas condenas para los jerarcas máximos.

Fue el momento, también para desacreditar la versión de la “guerra” frente a la subversión y para poner de manifiesto de que un gobierno se había excedido al utilizar métodos no admisibles para perseguir, obtener información, y aplacar a los opositores.

La película de Mitre se presenta como un recorte poco generoso para con el gobierno de Raúl Alfonsín e indulgente con el peronismo de Ítalo Luder, pero que en muchos aspectos no deja dudas sobre la condena generalizada a los actos del terrorismo de Estado.

Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo tuvieron el coraje de acusar a los máximos responsables y de obtener condenas a perpetua, pero en el filme aparecen casi como los exclusivos héroes.

La historia les reserva también ese lugar a muchos más, incluyendo el prolijo trabajo de la Conadep y su informe “Nunca Más”. Pero bienvenida esta película que nos refresca la memoria mezclando emotividad y alguna que otra risa.

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